Dejarnos dominar por algunos sentimientos y emociones es el peor error, si es queremos tener relaciones sanas y estables.

Una perla cotidiana nos recuerda que “para que sane el corazón hay que dejar de estimular algunos recuerdos”.

Cuentan que no debemos olvidar que el amor de nuestros padres es el único que no sabe de envidias, ni de resentimientos.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 15:2, “cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!