Más que satisfacer nuestras necesidades estamos llamados a dejar de crear y magnificar nuestros deseos ya que con ello solo nos convertirnos en seres insatisfechos.

Una perla cotidiana nos reitera que “quien ora, debe hacerlo no hasta que el Creador le escuche sino hasta que uno escuche al Creador”.

Cuentan que necesitamos tan poquito para ser felices, pero el dilema es que requerimos de mucha experiencia para comprenderlo.

El Texto de Textos nos revela en I de Timoteo 6:7, “Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!