El Texto de Textos nos revela en Zacarías 14:17, “y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia”.

La naturaleza nos alecciona al respecto de sabernos parte de un todo y por ende agradecerle a diario a nuestro Creador por la vida y lo que ello significa. Los arboles por ejemplo con sus frondosos frutos nos aportan no solo nutrientes sino a la vez el placer de degustar de estos. Sin embargo como producto del pecado ya no queremos disfrutar de estos sino adueñarnos hasta de. Cada cosa dándole adicionalmente otro tipo de usos obviando a lo que por instrucciones del Creador a través de la misma biblia se nos dice como partes del Árbol de la Vida obviando el pleno cumplimiento a sus mandatos.

Somos mayordomos de este mundo y debemos trabajar a diario para corregir todo aquello que significa pecar y que gracias a la misericordia divina y a la justicia de Jesucristo como salvador quien pago por nuestros pecados nos da la posibilidad de volver a morar con Él para florecer, fructificar, ser santos y fortalecidos gracias a Su presencia. Desde esa mirada el Nuevo Pacto que nos redime por medio de la sangre del Cordero nos invita ciertamente a celebrar la salvación con nuestras propias palmas pero sobre todo a ser útiles a su obra.

Tristemente preferimos seguirnos retroalimentando del árbol del conocimiento del bien y del mal y por dichos frutos guiando nuestras vidas alejados de Él, siendo necesario que retornemos a su diestra utilizando para ello herramientas tan poderosas como la oración, el ayuno y el amor, que hace que Su Espíritu cual si fuésemos arboles alimente nuestras ramas y llenos de ese gozo compartamos como hermanos la presencia de nuestro Creador en nuestras vidas.

Son creencias y visiones que para algunas personas pueden parecer complejas pero que nos deben llevar a que nos sintamos como hijos del Creador, bendecidos, ya que Él mismo nos demuestra a través de su Creación todo lo que significamos para Él recordándonos además a través de su Palabra que para que nuestras vidas tengan algún fruto debemos acercamos a las corrientes de agua viva de Jesucristo y mantenernos frescos y en armonía con su guía, apegados a esa raíz.

El mensaje general que debemos seguir como gentiles es para que nos permitamos morar en Su diaria Presencia, esa que hace morada en nuestras vidas y que nos motiva a desarrollar nuestras relaciones a través de sus diarias manifestaciones, las mismas que debemos convertir en atributos y virtudes que como la justicia, el gozo y el amor le dan valor no solo a nuestras búsquedas sino bendiciones a nuestros días. Es por ello que celebrando o no la festividad del árbol y todo lo que esta expresa, debemos sentirnos satisfechos sabiéndonos llenos y guiados por el Espíritu Santo.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 21:3, “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo del Creador con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el Creador mismo estará con ellos como su Creador”.

Oremos para dar frutos conforme a lo que el Creador espera de nosotros.