Más que una visión físico material de este termino deberíamos entenderlo como la posibilidad de integrarnos plenamente a la creación.

Una perla cotidiana nos explica que “el amor propio arregla las cosas que otros rompen”.

Cuentan que se trata de entender la diferencia radical entre estar conectado a alguien o apegado a ese ser, ya que en el primer caso transmitimos nuestra energía, pero en el segundo nos las quitamos y disminuimos.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 48:10, “He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!