El Texto de Textos nos revela en Éxodo 24:7, “Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el Creador ha dicho haremos y obedeceremos”.

Hay quienes leen la Biblia en busca de incoherencias intentando con sus interpretaciones amañadas desvirtuar las verdades allí planteadas, desde esa mirada hablan de versiones que no concuerdan como por ejemplo que si el hombre fue creado a imagen y semejanza de su Creador no es coherente que más adelante se diga que Él le formó del polvo de la tierra. Incorreción lectora que se da al no comprender que todo se creo con Su palabra y que dentro de ese proceso creativo Él le da nombres a las cosas y gracias a ello las cosas entrar a existir en este plano no es gratuito que el mismo Adán luego de ser creado da nombres a los animales.

Palabra Vaikrá, ויקרא, que se usa para hablar de llamar, acción que es fundamental en la Creación y que incluso los seres humanos replicamos a diario para darle sentido a nuestras coexistencias, así que fuimos creados a imagen del Creador y de acuerdo con Su semejanza pues hablamos, llamamos y creamos, términos que sin embargo para algunas personas no significa nada y por ello mal utilizan esa capacidad de recrearse en dichas palabras.

De allí la importancia no solo de leer y releer las escrituras sino sobre todo de contextualizar estas desde cada una de sus parábolas a través de las cuales se nos invita a buscar más que su coherencia nuestro crecimiento integral ese que producto de nuestras limitaciones especialmente las idiomáticas y nuestras finitudes físicas no nos posibilita vislumbrar en su todo esos mensajes de vida impresos en nuestros Textos Sagrados y que deben refrendarse en nuestro corazón.

Por ello el mismo Jesucristo, el verbo se tuvo que hacer carne para rescatarnos y vivir su Getsemaní, gat-גת, prensar y shemanim, שמנים, aceitunas para ser prensado por nuestro pecado, padecer y cual si fuera una aceituna de esos que los campesinos de Jerusalén cosechaban para prensarlas y fabricar aceite que luego iluminaba sus lámparas y vidas, Él fue exprimido para poder extraer el aceite que iluminara a este mundo como salvación.

Así que quien desee hablar de incoherencias debe más bien vislumbrarse en esas mismas desde su propia vida y todo lo que ha venido haciendo al no dejarse acompañar de la Luz el Creador para que ese su entendimiento pueda comprender estas y otras verdades que fruto del pecado y del engañador muchas personas siguen sin aceptar dejando sus vidas desde esa mirada vacías y sin sentido.

El Texto de Textos nos revela en Juan 5:39, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

Oremos para que el Espíritu Santo nos de el entendimiento necesario para ver y comprender la verdad revelada que nos ofrece la Palabra del Creador.