El Texto de Textos nos revela en Ezequiel 18:32, “porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis”.

 

Desde la gematria la מ, representa el número 40 que indica refugio, reposo, reflexión, y hasta revelación, por lo que los estudiosos de estos temas aseguran que no es gratuito que el pueblo de Israel estuviera cuarenta años en el desierto y algunos creyentes que Jesucristo tuviera cuarenta días de tentación y ayuno. Revisión que nos lleva a suponer también que cada ruptura, incluye una transformación, un pasaje y a veces una partida que  simplemente es el comienzo de un nuevo ciclo y de una renovación.

Lo que quizá nos indica igualmente que la muerte solo es un cambio necesario. Ello debido a que Mem establece un vínculo entre el antes y el después de la creación. De la letra Mem viene el nombre Mayim, agua, que en plural nos indica que ella es vida y que por lo tanto este liquido se encuentra tanto arriba como abajo. Aguas que se separaron el segundo día según el relato Bíblico proyectándonos así una dualidad que caracteriza toda la materia y que penetra y nutre a todos los reinos de la naturaleza.

Por ello Mem como decimo tercera letra del alfabeto hebreo a la vez indica para quienes así lo quieran comprender, el flujo y el reflujo de los cambios causados por el nacimiento y la muerte. M para otros alfabetos puede simbolizar un regreso hacia el interior para enseñarnos que cada pregunta es un reflejo de otra pregunta. Actitud introspectiva que nos lleva cuestionarnos sobre nuestra existencia, con lo cual Mem puede entenderse como símbolo de la corriente de la vida y del agua que nos revela lo que está oculto.

Quienes perciben en la letra Mem, מ, una visión de muerte consideran que este signo lleva implícito sin embargo el concepto de morir pero para renacer. Por lo que la muerte debe entenderse de alguna manera como el paso a una vida nueva ya que somos eternos. Perspectiva que encierra tras ella misma todo un contexto de fertilidad y fecundidad, que va unido a otras palabras que nacen de este letra como son: madre, origen, tierra, mar, agua, leche, sí, matriz como lugar de gestación y nacimiento.

Compartiendo o no estos simbolismos el principio de la vida, implica transformaciones sucesivas. Cambios que impulsan la renovación y producen un renacimiento permanente. Así que las múltiples preguntas que nos nacen a diario y que quizá no logremos responder nos incitan es a seguir fluyendo con la vida para que ojala la sabiduría divina nos toque. Ahora sospechamos que no es gratuito dentro de estas reflexiones que nombres como el de Moisés y nuestro Mesías se escriban con esta letra M.

El Texto de Textos nos revela en II de Timoteo 2:11, “Palabra fiel es esta: si somos muertos con Él, también viviremos con Él”.

Oremos para que entendamos que la vida es eterna.