El Texto de Textos nos revela en Job 33:14, “sin embargo, en una o en dos maneras habla el Creador; pero el hombre no entiende”.

Es sabido que la energía vibra y que su movimiento tiene una frecuencia la cual logra que las partículas que hacen parte de ese fluir se sumen para luego llevar sus componentes a otros cuerpos generando fricción, calor y Luz. Por lo que apoyados en esa analogía podemos decir que si queremos vibrar conforme a la paz, armonía, gozo, generosidad, perdón y otra serie de virtudes del Creador que enaltecen nuestro ser, debemos hacerlo a través de todo aquello que nos interrelacione con ese tipo de energías o acciones, moviéndonos hacia esos campos de Luz.

Las vibraciones musicales, las ondas hertzianas o electromagnéticas por ejemplo así como todo aquello que entendemos desde el mundo de la física y sus oscilaciones nos recuerdan que existe una energía o carga eléctrica que sirve de conductor y genera vibraciones dentro de un universo tan múltiple, activo y variado en el que poco podemos reconocer estas, aun siendo parte de dichas frecuencias que se articulan inconscientemente a nuestro ser. Lo que nos denota que nuestros pensamientos y expresiones hacen parte de estos intercambios pese a que no nos reconocemos a través de dichos canales pero si capturamos las emisiones que trasmiten y a través de las cuales nos comunicamos.

Todo esta interconectado, todo nos inter comunica y esas vibraciones nos invitan a armonizarnos en las diferentes frecuencias en que coexistimos. Y es que así como por ejemplo funciona la señal de nuestros televisores a través del espectro electromagnético y con la cual nos compenetrarnos en una realidad plagada de imágenes sonoras y visuales en movimiento en donde incluso proyectamos nuestras vidas, igualmente podemos en la pantalla de nuestras mentes virtualizar otro tipo de señales que nos conecten realmente con el Creador y fluir así como con su Luz.

La misma ciencia nos asegura que todo lo que existe reproduce unas vibraciones debido a su movimiento y si aceptamos estas teorías, deberíamos asumir que hacemos parte integral de una realidad que es accionada por una fuente de Luz superior en la cual vibramos sin darnos cuenta y que genera la posibilidad de movilizarnos, siendo necesario mover nuestra voluntad para interconectarnos a ella tal como lo hacen nuestras células y moléculas que vibran en las frecuencias y los rangos en donde fluye la vida.

Desde esa mirada motivémonos a vibrar en pensamientos amorosos que transmuten aquellos estados agrestes que nos han llevado a colapsarnos milenariamente fruto del pecado, logrando así otro estadio de conciencia que a la vez afecte nuestras circunstancias conflictivas para que nuestros pensamientos ahora vibren con otra percepción del mundo en donde la energía del Creador mejore esas alteraciones emocionales, mentales y hasta físicas que no nos permitían percibir su armonía, logrando así voluntariamente integrarnos más y más a su frecuencia Creadora de vida.

El Texto de Textos nos revela en I Corintios 3:17, “si alguno destruyere el templo del Creador, el Creador le destruirá a él; porque el templo del Creador, el cual sois vosotros, santo es”.

Oremos para que la Luz de la palabra haga vibrar nuestros seres.