La felicidad implica dar a los otros de esa fe que nos lleva a sentirnos satisfechos y plenos con la vida.

Una perla cotidiana nos comenta que “algunas personas causan felicidad a donde van, otras cuando se van”.

Cuentan que la gente no es mala, es infeliz, ya que quien es feliz no agrede o molesta a nadie y mucho menos genera y propaga resentimientos.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 6:35, “Amad, pues, a vuestros enemigos”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!