Se cree que la calma es ese estado ideal en donde nuestra alma logra vivir armónicamente con todos y con el todo.

Una perla cotidiana nos invita a “no permitir que otros controlen la dirección de nuestras vidas para que nuestras emociones no prevalezcan sobre la razón”.

Cuentan que el terapeuta recomendaba a sus pacientes el prestar atención a lo que les decían sus cuerpos enfermos, ya que ese llamado de atención es también del alma que siempre clama por sanar.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 43:2, “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!