Se sabe que las apariencias engañan lo que quiere decir que no sea necesario evitar el vivir engañados.

Una perla cotidiana asegura que “la mejor disculpa que uno puede dar a los otros es lograr un cambio en esa actitud”.

Cuentan que si te reciben bien porque estas bien vestido, están halagando es a tu ropa no a ti y es triste ser valorado por el parecer y no por el ser.

El Texto de Textos nos revela en Juan 7:24, “no juzguéis por la apariencia, sino juzgad con juicio justo”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!