Hablándole a mi corazón a través de mis palpitaciones percibo que me ruega: deje de buscar culpables y asuma que el único responsable de lo que creo sucede a mi alrededor soy yo.

Todo lo que me acontece lo escogí a través de mis pensamientos, palabras y acciones e incluso de mis omisiones, tanto, que los recuerdos o las expectativas que inundan mi mente y mis expresiones son el resultado de esas elucubraciones con sus decisiones inconscientes.

Escuchando mi corazón, entiendo que en vez de inculpar hasta al mismo Creador por todo aquello que descalificó cómo mis desgracias, debo intentar ser más grato, valorando más todo aquello que tengo, que hago y que soy así como a todos esos seres con que convivo.

Él me reitera que mis quejas son sentencias que desdicen de la bondad de nuestro padre celestial y por ende solo generan malas vibraciones a mi alrededor, ya que obvian todo lo que se me ha otorgado a través de la vida.

Así que atendiendo a mi corazón articulado al mismo ritmo del universo acepto que se me han brindado demasiadas opciones y oportunidades y que soy yo el que no he aprovechado las miles de circunstandias e interacciones diarias que se me presentan alrededor con cada palpitar para degustar realmente de esta coexistencia.

Por lo cual … disculpándome con mi corazón por todos los resentimientos que allí quiero acumular y por todos los tóxicos de todo tipo con que he afectado mi circulación y su fluir; me propongo aqui y ahora amar más a todos y al todo.

Reconozco ….. que es el momento de escuchar a nuestro corazón …