El Texto de Textos nos revela en Oseas 14:9, “¿quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos del Creador son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos”.

A diario se nos presenta la oportunidad de decidir al respecto de hacer o no hacer algo, entendiendo que nuestras acciones y omisiones generan efectos y que debemos aprender a distinguir por medio del intelecto una cosa de la otra así como varias cosas entre ellas. Y es que ese buen juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que pudiera existir entre varias cosas, por lo cual dicho instrumento es útil para que nos separemos de la mayoría y como individuos sigamos los caminos del Creador.

 

Desde esa visión se dice que la letra Samej, decimoquinta letra del alfabeto hebreo que corresponde a la letra Xi, Ξ, ξ del alfabeto griego y a la letra X de los occidentales y que para la gematria tiene un valor numérico de 60, representa como la espina dorsal o espinazo del pescado, un soporte, un camino trazado. Quienes estudian este símbolo ven allí un marco sólido que soporta la estructura, como es el caso del esqueleto de nuestro cuerpo. Así que Samej puede llevarnos también a la ramas de un árbol o la acción de apoyar o fijar algo eliminando los puntos débiles.

Para otros Samej refleja el camino que se sigue sin discernimiento, sin cuestionarse y sin precaverse del riesgo de encerrarse recorriendo un círculo vicioso. Desde otra mirada representa los apegos y las pasiones sobre las que uno se apoya, y que al final nos encierran como en una trampa. Paradójicamente, se cree que quien sigue este camino buscando la seguridad y el apoyo, no se da cuenta que se ha hecho un pacto difícil de romper por lo que en ese sentido, Samej se muestra como el destino, un movimiento circular, que nos pone en tensión como la cuerda de un arco o la serpiente del Génesis.

Esta letra simboliza eso y mucho más como el soporte del mundo y los creyentes debemos ver allí a Jesucristo sin el cual todo se desmoronaría. Árbol de la Vida, ese que esta al lado del árbol del conocimiento del bien y del mal en el jardín del Edén y que nos recuerda el fin de un ciclo después de haber atravesado una encrucijada. Y es que cada letra tiene una correspondencia con su contraparte pictórica y sus representaciones sirven de soporte y estructura para que al llevarlos a nuestros apegos imaginarios nos proyectemos como pobres criaturas encadenadas que no pueden actuar libremente dominados por pasiones.

Reflexiones que nos deben servir para discernir al respecto de estos y otros conceptos para permitirnos ser guiados más que por nuestros impulsos, deseos y emociones por el Espíritu Santo quien a través de la oración y del mismo estudio de la Biblia nos aporta nuevas interpretaciones teniendo incluso en cuenta esa grafía Hebrea, que nos conduce a ver otras  manifestaciones del Creador iluminando nuestro entendimiento con mas coherencia y contundencia para nuestras cotidianidades.

El Texto de Textos nos revela en I de Tesalonicense 5:18, “dad gracias por todo, porque esta es la voluntad del Creador para con vosotros en Cristo Jesús”.

Oremos para discernir con la ayuda del Espíritu Santo lo que a diario debemos hacer.