El Texto de Textos nos revela en Amos 5:4, “pero así dice el Creador a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis”.

Históricamente se nos invita a usar nuestro lenguaje para crear y recrearnos fraternal y servicialmente con este don, ya que nos lo otorgó nuestro Creador al hacernos a su imagen y semejanza, por ello patriarcas como David compusieron Salmos para adorarle expresando así su respeto y amor para con todo lo que significa el que Él nos diera su halito de vida. Salmos, que en hebreo תְּהִילִים, Tehilim, nos invitan a alabar. Incluso hasta el griego ψάλμοι, psalmoi, nos traduce que ese conjunto de alabanzas que se encuentran en el Tanaj judío, del Antiguo Testamento son libros Sapienciales que debemos tener muy en cuenta.

Todo nos invita a alabar y a adorar al Creador y aunque algunos versículos de la Biblia nos pueden parecer desdicen de esta visión, no podemos negar que cada palabra contiene una maravillosa enseñanza para guiar nuestras vidas. Posturas y propuestas que pretenden acercarnos más al Creador, siendo los Salmos verdaderas alabanzas y tesoros para aferrarnos a Él no solo cuando más le necesitamos, sino cuando nos hacemos conscientes de su misericordia, amparo y refugio.

La sapiencia de los Salmos contiene expresiones, emociones y sentimientos nobles y profundos que constituyen en su conjunto un canal de conexión entre nosotros y nuestro Creador como también en sentido inverso. Vinculo a través del cual se revela para nuestro día a día una energía específica desde lo Alto, la cual según se dice es inherente a cada Salmo, ya que es propia de él. Para ello y en la búsqueda de obtener el efecto deseado dichos sabios recomiendan al leer cada Salmo, que la persona sea consciente que de la sinceridad y devoción puestas de manifiesto lo cual será determinante para esa reconexión.

Alabanzas que además nos integran con la Voluntad divina, esa que nos sostiene cuando caemos y que nos presenta a Jesucristo y al Santo Espíritu como apoyos. Perspectiva que hace que el misterio de nuestra caída y pecado como especie cobre otro sentido pues gracias a ella Él como sostén imprescindible Él vino. Así que ese pecado o separación tuvo una finalidad divinamente elevada ya que al ser despreciados Él nos sostiene.

Apoyemos nuestras oraciones con Salmos, alabanzas que nos permiten entender además que la finalidad que perseguimos es la de integrarnos al Creador y que para ello contamos con un intermediario que es Jesucristo y con un intercesor que es el Espíritu Santo a través del cual podemos fácilmente reconectarnos, tanto con todas esas enseñanzas sapienciales como con el mismo Creador y su Luz.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 1:3, “Bendito sea el Creador y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra”.

Oremos alabando a cada instante a nuestro Creador.