Se cree que el gozo que difiere sustancialmente de otros estados emocionales se logra cuando nos sentimos satisfechos de sabernos hijos del Creador.

Una perla cotidiana nos asegura que, “somos un alma que temporalmente ocupa un cuerpo”.

Cuentan que al eliminar el temor a un mal futuro y los recuerdos de un mal pasado, nos damos la oportunidad de ser felices.

El Texto de Textos nos revela en Juan 15:11, “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!