El Texto de Textos nos revela en Números 11:16, “entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. 17 Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo”.

Bastante se promociona el liderazgo en este mundo, pero poco se entiende este como una gran responsabilidad la cual a su vez conlleva, el ser de sana influencia para quienes serán guiados por quien hará de líder. Lo que quiere decir que nadie debería ser un líder egocéntrico ya que necesitamos de los otros para que esa visión crezca gracias a un trabajo en equipo en donde todos aporten sus dones y propósitos, esos con que cuentan para lograr así el bienestar general y no el de unos pocos.

Desde esa mirada el líder debe llevar a quienes le escuchan y siguen a realizar una visión que aunque pudo nacer de él no es la suya, por lo cual debe también aprender a comunicarla a diario a todos sus dirigidos, dejando claro que su exposición y sus motivaciones buscan apoyar a otras personas las cuales encontrarán sentido para sus existencias en esos ideales. No perdamos de vista que los seres humanos estamos llamados por el Creador para salir de la esclavitud de nuestros pecados hacia la libertad.

Visión que debe ser el resultado de quienes asumen esa función desde la palabra del Creador siendo orientados por esta y no por sus intereses. Incluso los eruditos aseguran que un líder debe inscribirse desde una Séfer una especie de Torá fruto que toma las palabras del Creador y las vuelve suyas: luz para sus pasos. De lo contrario ese liderazgo carecerá de dirección y profundidad. Es por ello que un líder debe creer tanto en lo que esta ejecutando como en la gente que lo acompaña para alcanzar ese objetivo.

El liderazgo es una enorme responsabilidad que requiere de una serie de virtudes que se deben fortalecer con el paso del tiempo y ante los diferentes espacios que constituyen los avances de esa labor, por lo que aunque es una tarea estresante y exigente emocionalmente, esta no puede tampoco verse como una carga sino como un don divino que es recompensado por el acompañamiento del mismo Creador quien ilumina y guía con su Espíritu a quienes quieren dejarse irradiar por su voluntad.

Es cierto que hay cientos de personas que quieren liderar sin ser lideres y sin entender estos conceptos básicos de liderazgo, así como hay miles de seres que quieren pastorear sin asumir las responsabilidades que ello obliga. No faltan tampoco los que se autodenominan apóstoles sin comprender todo lo que ello significa desde la misma palabra del Creador o peor aun, los que se sienten profetas obviando que estos ya no se encuentran en esta dimensión, por lo cual es importante que los creyentes comprendamos que esos roles nunca fueron para beneficio propio sino para la gloria de nuestro Creador.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 2:1, “exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”.

Oremos para que nuestros lideres comprendan las responsabilidades que deben asumir si realmente están cumpliendo ese rol en la Creación.