El Texto de Textos nos revela en Eclesiastés 7:5, “mejor es oír la reprensión del sabio que la canción de los necios”.

Gracias a las tradiciones judías y a la oralidad el Tanaj, del acrónimo hebreo תַּנַךְ tanakh, también conocido como Mikrá​, Mishná o Biblia hebrea contamos con un conjunto de veinticuatro libros sagrados canónicos, que se dividen en tres grandes partes: la Torá, Ley, los Nevi’im, Profetas y los Ketuvim, Escritos. Sin embargo y quienes profundizan en estos mensajes nos hablan del Talmud como también del Zohar. Libros que se diferencian de la Biblia en cuanto  profundizan en el grupo de leyes, preceptos y mandatos que naciendo de la tradición oral nos acercan más a nuestro Creador.

Ese modelo de vida con sus costumbres paridas de la tradición oral han tenido modificaciones con el paso de los años, debido a las confusiones del lenguaje e incluso a traducciones posteriores que de acuerdo a algunos creyentes nos han llevado a interpretar la Palabra del Creador a nuestro acomodo, por lo que quienes así piensan buscan en estos textos originales un camino, el mismo que nosotros los seguidores de Jesucristo encontramos en Él gracias a la guía del Espíritu santo.

Lo que no descalifica esa compilación de antiguas enseñanzas consideradas como sagradas pero si nos invita a los creyentes a hacer un estudio más minucioso de nuestras actuales tradiciones y enseñanzas en la búsqueda de alcanzar una vida más acorde y coherente al gran mensaje de amor que se nos legó. Esta claro que hacemos parte de una serie de mundo paralelos en donde algunos de ellos, los superiores buscan que nuestra alma puede elevarse espiritualmente a dichos escenarios y retornar así a nuestro estado original gracias eso sí a la guía de dicha Palabra revelada.

Lo que implica que todas esas tradiciones contienen una invitación especial a que nos esforcemos trabajando a diario para conseguir lo que sentimos es para nosotros de trascendental importancia: volver al reino de nuestro padre celestial, lo que implica que si encontramos en el Talmud o en el Zohar, זהר, esplendor, elementos místicos de fondo tras ese horizonte, es válido, ya que en todos esos textos nacidos de la oralidad desde los tiempos de Moisés nos invitan a obedecer a nuestro Padre Celestial.

Propuesta que desde la mirada de Jesucristo se resume en amarle a Él por sobre todas las cosas y a nuestros próximos como a nosotros mismos, lo que debemos ejemplarizar no solo con nuestras predicas sino también con nuestras acciones, ya que nuestras palabras crean y nos recreamos en ellas, lo que quiere decir que la mayor tradición que podemos darle a nuestros hijos es la fe en Jesucristo que se traduce en amor por todo lo que significan nuestras coexistencias.

 

El Texto de Textos nos revela en Marcos 4:33, “con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. 34 Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo”.

Oremos para que el Creador con su Espíritu nos permita entender cada vez mejor su palabra.