Estamos llenos de recuerdos complejos y agrestes, imaginarios, que fluyen en nuestros pensamientos inconscientes impidiendo incluso que algunas vivencias del presente tengan otras impresiones y connotaciones de vida.
Así es como las quejas, las culpas, los miedos y otra serie de resentimientos nos atan sin que hagamos nada al respecto, siendo necesario que a diario y frente a esas imágenes nefastas asumamos la tarea de traer a nuestro aquí y ahora lo mejor que nos acontecido, lo más bello que hemos vivido por pequeño o hasta insignificante nos parezca.

Se trata de buscar que esa paz y armonía de aquellos recuerdos contrarresten incluso esas expectativas e ilusiones que no nos permiten disfrutar lo que tenemos, lo que hacemos, lo que somos y por lo tanto a los seres con los que convivimos.

Hay que evacuar todos esos pensamientos de conflicto y no hay nada mejor para ello que buscar en esa cajón mental de nuestros imaginarios todo aquello que consideramos: lo mejor que nos ha sucedido. Retroalimentándonos de esos sentimientos y emociones motivantes que también están allí clamando para ayudarnos a controlar todos esos conflictos que alteran nuestros días y estima.

Tengamos siempre presente que nuestra memoria está llena de olvidos … y nuestras búsquedas de deseos … en fin … hay otras ideas para proyectar …