El Texto de Textos nos revela en Daniel 8:15, “Y sucedió que después que yo, Daniel, había visto la visión, y trataba de comprenderla, he aquí, vi de pie, ante mí, uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las márgenes del Ulai, que gritaba y decía: Gabriel, explícale a éste la visión”.

Todo nos comunica, nos informa, nos integra con esa información, sin embargo parece que nosotros los seres humanos no queremos comprender ello y por el contrario en vez de sabernos parte de, buscamos el alejarnos más sintiéndonos aparte de todos y del todo. Quizá por ello y ante nuestra negativa a escucharle y a atenderle a través de su Palabra inscrita en la misma naturaleza, Él ha tenido que buscar todo tipo de mensajeros y mensajes en pro que tengamos la oportunidad misericordiosa de cambiar de rumbo.

Por ello una de las formas más comunes para describir la labor que cumplen algunos Ángeles en nuestro plano terrenal es la de mensajeros. Y aunque algunos creyentes esperan códigos especiales y milagros extraordinarios al invocar a estos, lo cierto es que ellos simplemente cumplen unas misiones especificas para Él: Miguel, Mi מי más Ka-El כאל, significa, ¿Quién es como el Creador? o Gabriel Gavar גבר, más El אל, nos traduce “El Creador es poderoso” o para quienes siguen la tradición apócrifa Uriel Uri ארי más El אל es “Luz del Creador” o Rafael, Refa רפא más El אל, “El Creador sana”.

Lo que se traduce a que solo a Él debemos honrar y buscar, ya que el rol de estos seres de Luz como mensajeros es ayudarnos a que atendamos Su Palabra, sus buenas nuevas. Desde esa mirada los serafines desempeñan roles similares, ellos proclaman la gloria del Creador. Incluso hay quienes aseguran con lo hacen con sus voces estruendosas, reiterando el Santo, Santo, Santo. También se cree que estos custodian el trono del Señor en el Sanctasanctórum y que lo hacen utilizando fuego. Ello debido a que serafín שְּׂרָפִים, de la raíz SRF ,שרפ, quemar, indica para quienes así lo quieren entender, que con sus alas utilizan el fuego para detener a los intrusos y quemarlos.

Visión que no todo el mundo comparte ciertamente, pero que sí nos lleva a buscar nuevos significados en la misma Biblia en donde cada nombre, lugar y circunstancia tiene una razón de ser. Benjamín por ejemplo descendiente de Jacob, significa varón de dolores y Jesucristo es descrito así por el profeta quien luego resucitó de entre los muertos y se sentó a la derecha del trono. Analogías que más que coincidencias nos invita a unir nuestro corazón a la Torá y entender que nuestro Padre siempre ha buscado un acuerdo entre Él y nosotros para lo cual ha usado todo tipo de mensajes y mensajeros.

Sin embargo todo parece indicar que nosotros no queremos entender y atender su legado, sus preceptos, sus mandatos, sus llamados y por el contrario como hijos pródigos pecadores solo queremos repartirnos la herencia terrenal. Obviando que su legado es para que nosotros sigamos su ejemplo y nos inspiremos en sus mensajes. Bajo esa perspectiva no es coherente que sigamos buscando milagros o momentos especiales en donde podamos reconocer lo que la Biblia a través de cada letra nos comunica.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 1:11, “Y se le apareció un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso”.

Oremos para atender sus mensajes sin ocuparnos tanto del mensajero.