Hay que aceptar que a cada instante sufrimos cambios en diferentes aspectos, tanto de nuestro ser interior como exterior, más ello es señal de crecimiento integral.

Una perla cotidiana nos dice que “hay heridas que perduran no en la piel, sino en la mente”.

Cuentan que regularmente cambiamos o porque estamos aprendiendo o porque sufrimos o porque nos cansamos de lo mismo.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 4:17, “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!