
Mi Kabbala – Elul 26, 5785 – Viernes 19 de septiembre del 2025
¿Signos?
El Texto de Textos nos revela en I de Crónicas 29:11, “Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo”.
Aceptar que la palabra hebrea que traduce Señor (אָדוֹן, Adon) contiene las consonantes que representan las letras YHWH del tetragrámaton, llamándonos a visionar en estas cuatro letras a la misma Creación: signos que con sus combinaciones, semiótica e incluso numerología dan el nacimiento de otra serie de términos que designan cualidades del mismo, de allí que se usen estos símbolos de vida como una especie de código al que llaman del 99%, ya que se entienden como la fuente de toda la Luz y sabiduría, misterios que siendo especiales simplemente nos recuerdan que vivimos por y para Él.
Visión que nos debe proyectar como creyentes esa realidad espiritual en la cual nos debemos inspirar para conectarnos con esa sabiduría, fuerza de vida, creatividad, conocimiento, pasión, amor y Luz que emanan e irradian todas las manifestaciones del Creador, pero que no podemos reconocer en su todo, debido a nuestras limitaciones, esas que también nos imposibilitan percibir en una letra como la Hei (ה), la referencia que ella misma nos hace del mundo, que no es solo físico, trascendiendo así esa percepción errada que tenemos de lo material en donde parece el caos reina.
Quizá por ello nuestro lenguaje parece contrariamente cultivar (לִעֲבֹד, la’avod) esas dualidades debido a que estamos desconectados del Creador, incomunicándonos de Él al no atender las chispas de Su de Su palabra, letras que nos conectan con esas dimensiones superiores que aunque consideramos escondidas, están allí y no podemos percibir por no acogernos a la guía del Espíritu Santo quien es la fuente para dicha iluminación. Así que en vez de debatir si este es o no el Nombre de nuestro Creador y si este se encuentra completo o no en nuestro plano terrenal, debemos usar nuestro actual lenguaje para acercarnos a Él, dejando de agredirnos para agradarnos.
Nuestra narración del mundo ilusorio desde su estructura, solo describe una parte de la realidad, la cual está sustentada en signos que solo contienen apartes de las chispas divinas de la Palabra del Creador por ello solo podemos imaginarnos apartes de esa otra realidad espiritual, la misma que la cuántica interpreta desde lo microscópico de un universo que nos habla en su todo de esa energía infinita, la cual no podemos siquiera comprender y que debemos conformarnos con percibirla como Luz (אור, or), la cual intenta iluminar nuestros oscuros entendimientos.
Conciencia divina que no tenemos y que es la que nos posibilidad el ampliar nuestra capacidad de entender desde nuestras mentes y lenguaje finito y limitado por lo menos ese uno por ciento, que ni nos imaginamos, conocimiento que además nos lleva a reconocernos como hijos del Creador, quien es el único que le da a todas nuestras carencias e infelicidades otro sentido, al conectarnos con esa fuente que con su fluir nos guía hasta reencontrarnos con Él, quien está esperándonos para guiarnos de retorno: comunicación con Él que solo necesita de una oración con fe (emunà, אֱמוּנָה)
El Texto de Textos nos revela en Hechos 22:16, “ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”.
Oremos para que nuestro Creador se tome nuestro corazón y nos guie.



