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Mi Parashá – Génesis 18:4

Este versículo refleja la hospitalidad y generosidad de Abraham, un aspecto que en la cábala se asocia con la sefirá Jesed (bondad o misericordia). El acto de ofrecer agua para lavar los pies y proporcionar descanso simboliza la purificación y el alivio del alma. El agua (mayim, מַיִם) es un símbolo clave en la cábala que representa la fuente de vida, la sabiduría divina y la purificación.

Como creyentes, recordemos el acto de nuestro Señor Jesucristo al lavar los pies de sus discípulos, lo cual además nos habla de Él como “Agua de vida” (מַיִם, mayim). מ (Mem) = 40, י (Yod) = 10, מ (Mem) = 40, valor total de 90, una energía espiritual que fluye desde los niveles superiores hacia el mundo material. Por ello, el hecho de que Abraham ofrezca “un poco de agua” a sus visitantes es una expresión de humildad y, al mismo tiempo, una invitación a recibir la bendición y la purificación divina.

En el contexto cabalístico, los pies representan el contacto del ser humano con el mundo terrenal, y lavarlos simboliza la purificación de las influencias materiales o impuras que puedan haberse adherido a través de la experiencia mundana. La expresión “vuestros pies”, רַגְלֵיכֶם (ragleichem), tiene las siguientes letras: ר (Resh) = 200, ג (Gimel) = 3, ל (Lamed) = 30, י (Yod) = 10, כ (Kaf) = 20, ם (Mem final) = 40, valor total de 303. Este valor es un recordatorio de que, para acercarse a lo divino, es necesario purificarse de las distracciones y tentaciones del mundo.

Descansar bajo el árbol: El árbol en la cábala puede estar relacionado con el “Árbol de la Vida” (Etz haJaim), que representa el flujo divino que conecta los diferentes niveles del ser. Ofrecer descanso bajo el árbol es simbólico de ofrecer refugio bajo la protección divina. הָעֵץ (ha’etz), “el árbol”, se compone de las siguientes letras: ה (Hey) = 5, ע (Ayin) = 70, צ (Tzadi) = 90, valor total de 165, lo cual nos recuerda que el “agua” (90) está conectada con la idea de la sabiduría y la fluidez espiritual. El número 90 también se asocia con la letra Tzadi (צ), que simboliza al “justo” (tzadik), quien se sostiene con la sabiduría divina.

El valor 303 de “vuestros pies” nos habla de la importancia de mantener la pureza en nuestras acciones mundanas, ya que el número 303 puede interpretarse como una combinación de lo espiritual y lo físico, conectando lo divino con lo terrenal. El valor 165 de “el árbol” refleja la protección y el refugio que se encuentra en la presencia divina, recordándonos que en nuestra jornada espiritual podemos encontrar descanso y renovación bajo el “Árbol de la Vida”.

Este versículo refleja la importancia de la hospitalidad espiritual y el acto de purificación como parte esencial de nuestra conexión con lo divino. El agua, la limpieza de los pies y el descanso bajo el árbol simbolizan el proceso de purificación y refugio que necesitamos en nuestras vidas espirituales. La cábala y la gematría nos recuerdan que cada acto, por pequeño que parezca, tiene una dimensión espiritual profunda. Abraham nos enseña que, al recibir a los demás con bondad y generosidad, también estamos abriendo la puerta a la influencia divina en nuestras vidas.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras acciones cotidianas, como la hospitalidad y el cuidado de los demás, pueden ser canales para conectarnos con las bendiciones espirituales y acercarnos a nuestra verdadera esencia.

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