
Resplandor …
La “Luz Oculta” (Or HaGanuz)
En el Zóhar, se habla extensamente de la Or HaGanuz, la luz primordial creada en el primer día del Génesis.
Según la tradición mística: esta luz era tan intensa que permitía ver “de un extremo al otro del mundo”. Sin embargo, el Creador la ocultó para los justos en el mundo venidero.
Desde esa perspectiva podemos construir un paralelismo que nos permita visionar en cada navidad, como celebración del nacimiento de Cristo como la “Luz del Mundo”, que esa Luz dejo de ocultarse para llegar a disipar las tinieblas de este mundo que atraviesa un periodo de oscuridad espiritual producto del pecado que solo puede ser remediado por la revelación de esa luz divina.
Quienes celebran Janucá (en el solsticio de invierno, momento más oscuro del año), como Triunfo sobre la Oscuridad y que centran esta conmemoración en el milagro del aceite, encienden velas en orden ascendente como símbolo que la santidad debe aumentar, no disminuir.
Propuesta que como creyentes nos invita a encender una llama de esperanza, especialmente en momentos en donde la oscuridad, el frio y los conflictos nos tocan, intentando adicionalmente que sea el
Mesías (Mashiach) quien con Su luz, Ken Tzipor (El Nido del Pájaro) nos revele a través de Su amor el cómo podemos transformar esa agobiante realidad material guiándonos hacia lo espiritual.
Mientras el Talmud se enfoca en la ley (Halajá) y la preservación de la identidad judía frente a la asimilación (el milagro de Janucá es una victoria cultural y espiritual) y el Zóhar lo hace en la reparación del universo (Tikún Olam) a través de la rectificación de las chispas de luz divina, nosotros en navidad debemos buscar esa encarnación de la Luz para redimirnos gracias a la búsqueda de esa Luz Divina rn pro de encontrar el camino durante este “invierno” de nuestra alma.
Su luz (Or HaGanuz) desde el primer día de la creación sigue allí esperando que seamos dignos de ella, de Su sabiduría divina, que le aceptemos como nuestro Salvador, en quien “esta la vida, y la vida es Él, la luz de los hombres” (Juan 1:4), ya que Él es la manifestación de esa Or HaGanuz (Luz Oculta) que se hace visible al mundo para restaurar la conexión con el Padre.
Él es quien purifica el templo, la luz de la Menorá: Nuevo Templo y Luz Verdadera, que purificar el “templo interior” de cada ser humano. Él esta en el “Nido del Pájaro (Ken Tzipor )”, esperando en ese lugar celestial listo para volver a descender ahora envuelto en una “columna de fuego” y luz.
Segunda Venida con gran poder y gloria (Mateo 24:30), para transformar la realidad física a través de la luz.
En los Targumim (paráfrasis arameas usadas en el Talmud) y en el pensamiento místico: Se usa el término Memra para referirse a la “Palabra de Dios” mediante la cual Él actúa en el mundo. Juan 1:1 utiliza el término griego Logos (Palabra/Verbo) para describir las emanaciones divinas (Sefirot) a través de las cuales el creador se comunica con su creación: Jesucristo es el “Verbo hecho carne”.
“Cuando el hombre carga con el Reino de los Cielos por amor, el Reino de los Cielos lo carga a él”.



