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Mi Parashà – Gènesis 18:21

Este versículo está relacionado con el juicio divino y la manera en que Dios examina a las ciudades de Sodoma y Gomorra antes de ejecutar el juicio. La frase “descenderé ahora” (אֵֽרֲדָה־נָּ֠א, er’dah-na) es clave desde una perspectiva cabalística, ya que el descenso divino simboliza la intervención directa de lo divino en el plano terrenal.

“Descenderé ahora” (er’dah-na): En la Cábala, el concepto de “descender” implica que el Creador, que normalmente reside en un plano elevado y abstracto, se involucra directamente con la realidad física y mundana. Este descenso representa el paso de los niveles superiores del Árbol de la Vida hacia los niveles más bajos y más cercanos al mundo material. El Creador no necesita “descender” literalmente; más bien, esto simboliza el enfoque y la atención divina sobre los actos humanos.

“Y veré si han hecho conforme al clamor” (ve’er’eh): Este versículo también destaca la importancia del derecho y el juicio en la Cábala. Dios no emite juicio sin antes observar y analizar la situación de manera justa. El “clamor” (צְעָקָתָהּ, tz’aakatáh) que ha llegado hasta el Creador es una representación simbólica de las energías negativas y corruptas que emanan de Sodoma y Gomorra. En la Cábala, este proceso de observación es similar a la forma en que las sefirot interactúan, reflejando la interconexión entre el juicio y la misericordia.

El valor gemátrico de “descenderé ahora” (er’dah-na, 261) nos sugiere una intervención activa y consciente del Creador en los asuntos humanos. En la tradición cabalística, los números cercanos a 260 se relacionan con la manifestación del nombre divino Elohim, que está vinculado con el juicio. Esto sugiere que el “descenso” del Creador está alineado con la manifestación de su justicia y observación imparcial.

El valor de “como el clamor” (ketza’akatáh, 685) resalta la intensidad de las energías negativas que emanan de Sodoma. Este número refleja la gravedad de la corrupción que ha llegado ante el Creador y la urgencia de abordar las acciones de la ciudad.

El valor de “han hecho” (asu, 376) está vinculado con el concepto de las acciones humanas que son observadas por lo divino. En la Cábala, el número 376 puede interpretarse como un reflejo de la relación entre las acciones humanas y su impacto en el mundo espiritual. Este número sugiere que los actos de los habitantes de Sodoma no son solo físicos, sino que también emiten una energía que llega hasta los planos superiores.

Este versículo nos enseña sobre el proceso del juicio divino y la necesidad de examinar cuidadosamente las acciones humanas antes de tomar medidas. La gematría del versículo refuerza esta enseñanza, mostrando que el descenso de Dios está alineado con la manifestación de la justicia divina. El clamor que llega ante el Creador simboliza la gravedad de la corrupción en Sodoma, y las acciones de sus habitantes están cargadas de un peso espiritual que afecta a toda la creación.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre nuestras propias acciones y cómo estas emiten una energía que impacta no solo a nuestro entorno, sino también a los niveles espirituales más elevados. La intervención del Creador en este caso nos recuerda que nuestras acciones son observadas y juzgadas de acuerdo con su justicia divina, y que debemos esforzarnos por mantener un equilibrio entre nuestras decisiones y los valores espirituales que guían nuestra vida.

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