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RESPLANDOR DIVINO

El Zóhar: La Humildad como “Imán” de la Divinidad

Para el Zóhar, la humildad no es solo un comportamiento, es una frecuencia espiritual.

La Shejiná (La Presencia Divina): El Zóhar enseña que la Shejiná (el aspecto femenino y residente de Dios en la tierra) es comparada con la Luna, que no tiene luz propia. Por lo tanto, la Shejiná solo puede descansar sobre alguien que, como la Luna, se hace “pequeño” y reconoce que su luz proviene de arriba.

El Misterio del “Vacío”: El Zóhar explica que cuando una persona es orgullosa, Dios dice: “Él y Yo no podemos vivir en el mismo lugar”. El orgullo “llena” el espacio. La humildad, en cambio, crea un vacío (Tzimtzum personal) que atrae la Luz del Infinito hacia el interior de la persona.

La Corona de Maljut: En el árbol de las Sefirot, la humildad pertenece a Maljut (el Reino). El Zóhar dice que Maljut es “pobre” porque no posee nada propio, pero precisamente por esa pobreza, hereda todo de las Sefirot superiores.

El Talmud se enfoca en cómo la humildad permite que el entendimiento funcione correctamente en la sociedad y en el estudio.

La Escuela de Hillel: El Talmud pregunta por qué, en las disputas entre los sabios Hillel y Shammai, siempre se sigue la ley de Hillel. La respuesta es asombrosa: “Porque eran humildes y amables, y siempre enseñaban primero la opinión de sus oponentes antes que la propia”.

Enseñanza: El entendimiento real requiere la humildad de ver la verdad en el otro.

El Junco vs. El Cedro: El Talmud enseña que el hombre debe ser siempre “flexible como un junco y no rígido como un cedro”. El cedro es orgulloso y fuerte, pero una tormenta lo arranca de raíz. El junco se dobla (es humilde), pero sobrevive a cualquier viento.

El Monte Sinaí: El Talmud pregunta por qué Dios eligió el Sinaí para dar la Torá, siendo una montaña pequeña y modesta. Dios rechazó las montañas más altas y hermosas porque en su “orgullo” competían entre sí. Dios eligió la pequeñez para enseñar que la sabiduría solo descansa en lo humilde.

Comparativa: Zóhar vs. Talmud

AspectoEl Zóhar (Mística)El Talmud (Ética)
DefiniciónAnulación del ego (Bittul).Flexibilidad y respeto (Anavah).
ResultadoLa Presencia Divina habita en ti.Tu opinión es aceptada y tu paz aumenta.
MetáforaLa Luna (refleja la luz).El Junco (se dobla ante el viento).
ObstáculoEl orgullo expulsa a Dios.El orgullo impide aprender del prójimo.

La enseñanza del “Polvo” en el Talmud

Hay una frase talmúdica muy poderosa que conecta con lo que hemos estudiado:

“Aquel que se hace a sí mismo como un desierto, sobre el cual todos caminan, finalmente recibirá la Torá (la Sabiduría).”

Esto significa que cuando dejas de preocuparte por tu “estatus” o tu “honor” (haciéndote como el polvo del desierto), tu mente se vuelve un territorio vasto donde la revelación puede aterrizar sin obstáculos.

Tanto el Zóhar como el Talmud nos dicen que el orgullo es una forma de ceguera. El orgulloso solo se ve a sí mismo, por lo que su capacidad de “capturar información” externa es nula. El humilde, al reconocer su esencia de polvo, se vuelve transparente; y es en esa transparencia donde el entendimiento se ilumina.

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