
Mi Parashà – Génesis 19:18
Este versículo muestra la súplica de Lot al recibir la orden de huir de Sodoma. En la cábala, cada palabra tiene una energía particular, y el uso de “Adonai” (Señor) implica una reverencia profunda a la autoridad divina. La gematría del nombre “Lot” es 45, lo cual, en ciertos estudios de la cábala, está asociado con la noción de Adam (hombre), resaltando que la decisión de Lot tiene una implicación para toda la humanidad.
Lot trata de encontrar un equilibrio entre el juicio divino y su propia supervivencia, una lección que resuena en la toma de decisiones con consecuencias espirituales. En el contexto de la cábala y la gematría judía, los nombres de las hijas de Lot y sus comportamientos tienen una interpretación simbólica profunda que refleja enseñanzas sobre la naturaleza humana y las consecuencias de nuestras acciones.
Vale la pena mencionar que las hijas de Lot están asociadas con los pueblos de Moab y Amón, los cuales representan ciertos estados espirituales. La palabra “Moab” (מואב) se puede descomponer en Me’Av, que significa “del padre”. Esto simboliza la conexión con el incesto, que es el origen de este pueblo. Desde una perspectiva cabalística, esta palabra refleja una lección sobre la distorsión de lo familiar y las consecuencias de actuar por necesidad o temor en lugar de fe.
La gematría de “Moab” es 49, un número que simboliza el nivel justo por debajo de la pureza completa (50). Esto puede interpretarse como un estado de separación de la verdadera pureza y una búsqueda de redención.
Por su parte, “Ben-Ammi” (בן עמי) significa “hijo de mi pueblo”. En la cábala, este nombre se interpreta como un símbolo de orgullo y pertenencia a un grupo, pero con un origen problemático. El pueblo de Amón se asocia con conflictos internos y dificultades en las relaciones sociales. La gematría de “Ben-Ammi” suma 102, un número que indica una lucha interna y desafíos para superar patrones negativos heredados.
El comportamiento de las hijas de Lot, quienes tomaron la iniciativa de tener descendencia con su padre después de la destrucción de Sodoma y Gomorra, se interpreta en la tradición judía de varias maneras. Su decisión de actuar se justifica por el miedo a la extinción, pero también revela una falta de confianza en la voluntad divina. La cábala enseña que, cuando los humanos intentan forzar el destino, especialmente a través de medios ilícitos, esto puede traer consecuencias negativas que perduran a través de las generaciones.
Los pueblos de Moab y Amón, descendientes de estas hijas, se convirtieron en enemigos de Israel. Sin embargo, la redención es un tema constante en el judaísmo, y a través de Rut la moabita, ancestro del rey David, se muestra que incluso de los actos más bajos puede surgir algo bueno. Esto enseña que todo acto tiene el potencial de ser redimido.
Las decisiones tomadas bajo presión o desesperación pueden tener repercusiones que duran generaciones. La historia de las hijas de Lot nos advierte sobre la necesidad de actuar con fe y no dejarse llevar por el miedo.
A pesar de sus orígenes, tanto Moab como Amón tienen momentos de redención en la historia bíblica. La presencia de Rut en la genealogía de David nos recuerda que la pureza y la bondad pueden surgir de las situaciones más oscuras.
En resumen, las hijas de Lot nos muestran la complejidad de las decisiones humanas, la influencia del entorno y la posibilidad de redención, simbolizando tanto los peligros del pecado como la esperanza de redimir nuestras acciones en el futuro.



