
Mi Parashà – Génesis 19:27
Este versículo continúa mostrando la obediencia de Abraham al levantarse temprano y regresar al lugar donde había estado en la presencia del Señor. Su actitud reverente refuerza la idea de su conexión constante con lo divino, buscándolo incluso después de los eventos traumáticos que ocurrieron en Sodoma y Gomorra.
Desde la perspectiva de la cábala y la gematría judía, se puede analizar la relación entre las letras que conforman las palabras clave, como “el lugar” (מָּקוֹם, Makom), que tiene un valor simbólico en la tradición judía como un reflejo de la omnipresencia del Creador.
Este versículo nos lleva a preguntarnos cómo reaccionamos cuando somos testigos de la purificación o el cambio en nuestras vidas. A veces, lo que percibimos como destrucción o caos es en realidad una fase necesaria de transformación y renovación. Al igual que Abraham, debemos aprender a observar estos momentos desde una perspectiva más elevada, comprendiendo que el juicio y la purificación tienen un propósito en el plan divino.
La cábala nos recuerda, a lo largo de los diferentes versículos que componen esta historia, que el fuego y el humo no solo representan destrucción, sino que también son símbolos de crecimiento y renacimiento espiritual. El desafío es encontrar la paz en medio de la transformación y confiar en que, después de la purificación, siempre llega un nuevo comienzo.



