
Temas Majestuosos – EPISODIO CLXXXXIII – Curada …
“Otras formas de sanar…”
Me curo con rumba
Ismael Miranda
Se nota que nada a cambiado ella sigue gozando. Mi tía o a la que así he llamado pese a que no tenemos ninguna afinidad consanguínea, siempre ha estado presta para bailar… incluso recuerdo que lo hacia cada mañana con su escoba mientras aseaba su casa… por dentro y por fuera…. ella sigue gozando, me dicen que no tiene amor pero se ve bailando. De alguna manera bailar la hacia sentir viva y a la vez olvidar algunas de las muchas penurias que acongojaban su alma…. y aquel que baila olvida las penas hay un embrujo en lo musical…. Bailaba en la ducha según ella misma lo contaba y hasta en su cama mientras dormía… y lo hacia al levantarse para buscar sus chancletas… también puedo afirmar que lo hacía mientras se alistaba para salir a la calle ya que se le escuchaba tararear… hay otro bailando a su lado es de risa el ambiente… Si no había música, ella misma orquestaba en su cabeza la canción para gozársela …. Así que Bailaba en la calle… o por lo menos si no lo hacía físicamente si sé que lo estaba haciendo mentalmente…. Y si especulo al respecto es porque mi tía ha tenido un enorme trasero así que con un pequeño movimiento de cadera… sus glúteos cual gelatinas se mueven … por lo tanto era más que fácil el saber que ella estaba gozándosela… y me atrevo a dibujarle bailando debido a que cuando se le veía caminando fruto de ese exagerado contonear ella daba la sensación de rumbearse todo… y que me perdone por atreverme a afirmar esto… tanto ella como mi tío… todo se lo bailaba, lo creo … me dicen que bailaba mientras trabajaba de telefonista de una empresa del estado…. y que cuando salía de su turno en el centro de la ciudad era esperada por un grupo de viejos verdes que disfrazados de transeúntes la esperaban para poder disfrutar por unos momentos de su cadencia… ay rumba tienes la magia, eres mi escape, mi salvación… Lo que sí creo que nunca ha dejado de hacer es el bailar cada fin de semana… donde aun sola o con alguna amiga encuentra la excusa para irse a los grilles a desfogar sus angustias existenciales…. Se dice que ahora con la carga de los años se va habitualmente de viejoteca… sin importar que sus rodillas desgastadas cual futbolista le estén reclamando para que pare de bailar… Me curo con rumba, bailando me arrebato el corazón… Con dos hijos y un marido que prefirió tener nuevas hijas con madre diferente ella ha querido enseñarle a bailar a sus nietos… pero quizá con ella se pierda ese estirpe tan rumbera… y aunque sé que tuvo que bailar más de la cuenta para poder sufragar los costos de sacar estos adelante… ahora ella no se deja cautivar de esos irresponsables bailarines con que le saca brillo al piso…. rumba que a mí me sirvió como camino al comienzo, orgullosa de ella estoy hay yo la llevo muy adentro… mi tío nunca fue tan bailador como ella… el era de otras rumbas… baila tanto que sospecho que hasta sus lágrimas salen rumbeando cuando al compás de su dolor sienten que deben salir aun sin parejo… y es que si no fuera por el baile se que sus días no encontrarían el sentido que les ha logrado dar…. ritmo que rompe cadenas y cura la tristeza popular. Con rodilla operada y aun enferma baila y cuando no se le permite mover por algo logra que sus pupilas se la gocen acompañándose de los recuerdos y del ahínco de esos sus años juveniles… seguramente en la tumba seguirá moviéndose como signo de victoria el mismo que le ha llevado a sobrellevar cientos de inconvenientes de esos que parecen ensañarse con quienes quieren disfrutar de este paso por la tierra… cuando yo siento los tambores y los rumberos cosa buena yo me lleno de emoción. Así que espero que la despidamos bailando … que yo me siento, me siento bien sabrosón… para que así en el cielo en donde estoy seguro llegará será instructora de baile de San Pedro …. Me curo con rumba, bailando me arrebata el corazón.



