
Mi Kabbala – Tamuz 6, 5786 – Domingo 21 de Junio del 2026.
¿Mensajeros?
El Texto de Textos nos revela en Daniel 8:15, “Y sucedió que después que yo, Daniel, había visto la visión, y trataba de comprenderla, he aquí, vi de pie, ante mí, uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las márgenes del Ulai, que gritaba y decía: Gabriel, explícale a éste la visión”.
Todo nos comunica, nos informa (lehaguid, לְהַגִּיד), nos integra con esa decodificación de la Palabra creadora, sin embargo, parece que nosotros los seres humanos no queremos comprender ello y por el contrario, en vez de sabernos parte de, buscamos el alejarnos más de Él, ubicándonos incluso aparte de todos y del todo. Quizá por ello y ante nuestra negativa a escucharle y a atenderle a través de Su Palabra, inscrita en la misma naturaleza, Él ha tenido que buscar todo tipo de mensajeros, de revelaciones y de manifestaciones en pro, que tengamos la oportunidad misericordiosa de cambiar de rumbo.
Es por ello vital la labor de cumplen algunos Ángeles dentro de nuestro plano terrenal, al darnos esos mensajes de vida. Lo que hace que algunos creyentes interpreten esos códigos especiales como milagros extraordinarios, que les llevan a invocarles. Cuando solo debemos tener cuenta que ellos solo cumplen una misión específica, por ejemplo Miguel (Mi, מי, más, Ka-El, כאל), el que nos habla de ¿Quién es como el Creador? o Gabriel (Gavar, גבר, más El אל), del “Creador es poderoso” y para la tradición apócrifa Uriel (Uri, ארי, más El, אל) de la “Luz del Creador”, mientras Rafael (Refa, רפא, más El, אל), “El Creador sana”.
Por ello solo a Él debemos honrar y buscar, ya que el rol de estos seres de Luz como mensajeros, es ayudarnos a que atendamos Su Palabra, sus buenas nuevas. Tal vez por ello los serafines (שְּׂרָפִים), de roles similares, son los que proclaman la gloria del Creador y según la tradición, lo hacen a través de sus voces estruendosas, reiterando el Santo, Santo, Santo. Se cree por ello que, aunque todos custodian el trono de Él en el Sanctasanctórum y utilizan fuego, lo cierto es que ello no es para quemarnos: SRF (שרפ), sino para que entendamos esa fuerza divina, visionada desde esas alas buscando que seamos intrusos cuando nos acercamos al trono sin temor y reverencia.
Visión que no todo el mundo comparte, pero que sí nos lleva a buscar nuevos significados en la misma Biblia, en donde cada nombre, lugar y circunstancia nos ofrecen otra perspectiva, siendo por ejemplo Benjamín (בנימין), descendiente de Jacob, varón de dolores, un profeta que a través de estos seres, nos habló de nuestro Señor Jesucristo, aquel que resucitó de entre los muertos, sentándose luego a la derecha del trono. Lectura que nos invita a escudriñar más las escrituras para que entendamos esos mensajes ocultos que nos permiten reconocer que todo clama para que nos acerquemos al Creador.
Nosotros los humanos no queremos entender y atender Sus revelaciones, sus preceptos, sus mandatos, sus llamados y por el contrario, como hijos pródigos pecadores solo queremos repartirnos la herencia terrenal. Obviando que en Su Plan estamos llamados a aceptar Su voluntad y a seguir Su ejemplo, asumiendo esos mensajes (מסר, méser) de vida que nos dan no solo los ángeles, los profetas, sino la misma naturaleza, como debe ser: para buscarle en vez de seguir anhelando milagros o momentos especiales en donde ratificaremos todo lo que la Biblia a través de cada letra nos comunica.
El Texto de Textos nos revela en Lucas 1:11, “Y se le apareció un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso”.
Oremos para atender sus mensajes sin ocuparnos tanto del mensajero.



