
Mi Parashá – Gènesis 25:22
El verbo “vayitrotzetzu” (וַיִּתְרֹצֲצוּ), que significa “luchaban” o “forcejeaban”, indica una gran tensión dentro del vientre de Rebeca. En la cábala, esta lucha puede interpretarse como un símbolo de las fuerzas opuestas que coexisten dentro de la creación y dentro de cada ser humano. Los dos hijos, Jacob y Esaú, representan dos caminos espirituales diferentes: uno más inclinado hacia lo material y el otro hacia lo espiritual. Esta tensión refleja la lucha constante entre estos dos impulsos en nuestras vidas.
El valor gemátrico de “vayitrotzetzu” (וַיִּתְרֹצֲצוּ) es 1096 (ו=6, י=10, ת=400, ר=200, צ=90, צ=90, ו=6), número que al descomponerse, revela una conexión con el proceso de creación y formación. En la cábala, los números también pueden ser vistos como ciclos de transformación, y este número refleja la lucha entre el potencial espiritual y las manifestaciones materiales que aún deben ser alineadas con lo divino.
La pregunta de Rebeca, “¿Por qué me pasa esto?”: “Lamah zeh anochi” (לָמָּה זֶּה אָנֹכִי), es una expresión de confusión y búsqueda. En la cábala, la pregunta espiritual es un aspecto fundamental del crecimiento. Al igual que Rebeca busca respuestas sobre el conflicto interno que siente, nosotros también debemos hacer preguntas en momentos de incertidumbre. Este tipo de cuestionamiento impulsa la búsqueda de sabiduría y la conexión con lo divino.
La acción de “lidrosh”, que significa “consultar” o “buscar”, “Vatelech lidrosh et-Adonai” (וַתֵּלֶךְ לִדְרֹשׁ אֶת-יְהוָה), es clave aquí. No se trata simplemente de hacer una pregunta, sino de emprender un camino espiritual en busca de respuestas profundas. En la cábala, “lidrosh” implica una búsqueda activa del significado y de la voluntad divina. Esto refleja la importancia de no quedarnos estancados en nuestras dudas, sino de buscar una conexión más profunda con lo divino.
Este versículo refleja la lucha interna que todos experimentamos en algún momento. Los dos hijos de Rebeca, luchando dentro de ella, representan los dos impulsos que coexisten en cada uno de nosotros: el material y el espiritual. La cábala enseña que esta tensión es parte natural de la vida y del crecimiento espiritual. En lugar de evitar o suprimir esta lucha, debemos reconocerla y trabajar para equilibrar ambos aspectos dentro de nosotros.
La pregunta de Rebeca, “¿Por qué me pasa esto?”, es una reflexión que muchas personas se hacen cuando enfrentan desafíos o conflictos internos. En este caso, la cábala sugiere que los momentos de incertidumbre son oportunidades para profundizar en nuestra búsqueda espiritual. Al igual que Rebeca consultó al Señor, nosotros también debemos buscar respuestas en nuestra conexión con lo divino.
La acción de “lidrosh” (buscar) es esencial en el crecimiento espiritual. No basta con aceptar pasivamente las dificultades; debemos activamente buscar la comprensión y el significado más profundo detrás de ellas. Este versículo nos enseña que, a través de la búsqueda de lo divino, podemos encontrar respuestas y claridad en medio de nuestras luchas internas.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre nuestras propias luchas internas y cómo las enfrentamos. Todos experimentamos conflictos entre nuestros deseos materiales y nuestras aspiraciones espirituales, y estos conflictos pueden generar incertidumbre y preguntas. Al igual que Rebeca, es natural preguntarnos por qué enfrentamos ciertos desafíos, pero la respuesta a menudo radica en nuestra capacidad de buscar activamente respuestas espirituales.
La acción de buscar (lidrosh) es clave aquí. No debemos simplemente quedarnos en el sufrimiento o la confusión; más bien, debemos usar estos momentos como impulsores para profundizar nuestra conexión con lo divino. La búsqueda activa de respuestas espirituales puede traernos claridad y nos permite avanzar en nuestro camino, transformando nuestras luchas en oportunidades de crecimiento.
Este versículo nos enseña que las luchas internas son parte del proceso de crecimiento espiritual. La pregunta y la búsqueda de respuestas, como hizo Rebeca, son esenciales para encontrar equilibrio y propósito. Debemos aceptar nuestras luchas como oportunidades para buscar claridad espiritual y para fortalecer nuestra conexión con lo divino.



