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Mi Kabbala – Elul 14, 5786 – martes 25 de agosto del 2025

¿Reconciliación?

El Texto de Textos nos revela en Jeremías 3:12, “¡Vuelve, apóstata Israel! No te miraré con ira – afirma el Creador-. No te guardaré rencor para siempre, porque soy misericordioso -afirma el Señor-”.

Se cree que la misericordia florece en nuestro ser cuando reconocemos que no hay nada que perdonar en los demás, y que, por el contrario, somos nosotros quienes hemos asumido una posición rencorosa, la cual no es coherente con el amor que el Creador nos enseña. Vínculo perfecto, que llevado a nuestra temporalidad finita, se manifiesta especialmente en el mes de Elul, sexto contando desde Nisán, conocido por el pueblo de Israel como el mes del perdón (סליחה, slicha), tiempo que nos denota la importancia como creyentes, de dejar de sumar egoísmos, adversidades y rencores, para llenarnos de esa misericordia que Él nos otorga a todos por igual.

El pueblo judío, nos presenta en este mes la Betulá, un árbol que desde su simbología y analogía, nos habla de alguna forma de la virgen (עלמה, alma) de lo fértil, perspectiva que nos insinúa que estos son tiempos propicios para sembrar perdón en nuestros entornos, la misma que irradio nuestro redentor y por la cual nos llama a que todos nos sepamos perdonados delante del Creador en el juicio celestial. Quizá por ello esas costumbres nos reiteran el tiempo de Rosh Jodesh, que desde Moisés al subir al monte Sinaí nos incita a pedir perdón por todo y por todos nuestros pecados, dejando de idolatrar becerros de oro.

Después de esos cuarenta días, Moisés regresó con las segundas tablas de la ley, que el Creador le entregó con alegría (שמחה, simjá), para que desde ese momento conmemoráramos su perdón. Festividad que comienza con el mes de Elul y culmina el 10 de Tishréi, promoviendo actos que contengan esa misericordia divina en pro de nuestra reconciliación, disponiéndonos siempre a ser guiados por su amor. Razón de peso para que distintas tradiciones concluyan en la muralla de Jerusalén, la misma que construyó Nehemías con la ayuda del Creador, alabándole con gran alegría y regocijo.

Tikum o corrección que como creyentes nos llama a reconocer nuestras equivocaciones (טעות, taút), evitando el enojo hacia los demás, quienes probablemente no dimensionan de igual manera nuestras expectativas. Propuesta que nos lleva a buscar estar en paz con nosotros mismos y con los demás, asumiendo que nada debe perturbarnos, pues el Creador nos invita constantemente a no dejarnos afectar por esas culpas y resentimientos que nos alejan de la empatía y de la armonía que debe reinar en la Creación.

El profeta Isaías (ישעיהו, Yeshayahu) nos recuerda por ello la importancia del perdón, el cual es fundamental entender para dejar de culpar a los demás por el daño que nos hacemos a nosotros mismos al albergar rencor. Si aprendemos y crecemos como personas, asumiremos esa misericordia divina a través de nuevas decisiones, las mismas que nos ayudarán a reparar ese daño que causamos cuando no somos responsables de nuestras emociones y sus efectos. Pensamientos que nos impiden recibir la Luz del Creador y por el contrario, nos llenan de fricciones que paradójicamente, nos quitan esa armonía universal que fluye gracias a Su misericordia.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 5:10, “porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con el Creador por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida”.

Oremos para agradecer al Creador por enseñarnos del perdón.

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