
Mi Kabbala – Elul 22, 5786 – Miércoles 2 de septiembre del 2025
¿Reconectarnos?
El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 5:22, “estas palabras habló el Creador a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí”.
Se dice que el objetivo principal de la entrega de la Torá y de Sus mandamientos, no solo fue demostrar que el Creador le hablo a su pueblo a través de Moisés en la búsqueda que se tuviese la certeza que todo había sido fielmente transmitido por Él, sino que asumiéramos esos 613 preceptos de vida posteriores para formarnos no solo durante el período de 49 días del Éxodo (Shmot, שׁמות), en el Monte Sinaí sino dentro de toda la travesía por este desierto terrenal en donde necesitamos de Su guía.
Mandatos que lógicamente se perpetúan luego del fallecimiento de Moisés y que los ortodoxos cumplen al pie de la letra, tanto, que pareciera para ellos no es posible una vida sin ese manual. Obligación humana que implica que se observen no solo los Diez Mandamientos que reconocemos en la Biblia, sino todos los principios fundamentales o 613 mitzvot (מצוה), lo que como creyentes nos lleva a considerar por lo menos los diez mandatos que fueron dados en dos tablas y en dos grupos y que tienen bidireccionalidad y se aplican entre el hombre y el Creador, como a la vez entre el hombre y sus pares humanos.
Postura que también parece explicar el por qué el quinto mandamiento de honrar a nuestros padres, implica no solo una relación entre un padre y su hijo sino que también nos induce a mantener una relación plena entre el hombre y el Creador. Propuesta que recogió nuestro Señor Jesucristo como el único y gran mandamiento que resume todos los demás y que nos motiva a hacernos conscientes de amar (Ahavah, אַהֲבָה)a nuestros próximos como a nosotros mismos y a nuestro Creador por encima de todas las cosas. Lo cual se expande para incluir todos esos mandatos de los que trata la Torá y que se traducen en gratitud total.
Son mandatos que nos denotan nuestras carencias y la necesidad de ser guiados por nuestro Padre Celestial para que nuestras interacciones e interrelaciones estén acorde no solo a sus propósitos sino a Su armonía (איזון, izun), la misma que también explica la necesidad de Él y el reconocimiento de nuestras deficiencias, las cuales nos hacen dependientes de Su amor. Vinculo que al aceptar como hijos, nos lleva primero a honrar a nuestros padres, como base de todos los preceptos divinos, para así someternos a Su autoridad y gracias a este mandato visionarnos desde esa primera tabla como dependientes de Él y sus propósitos eternos.
Entender que la Biblia tiene dos macro niveles, nos permite asimilar además que uno de ellos tiene que ver con la decisión individual de cada persona y su libre albedrío para su observancia, mientras que en el segundo nivel se proyecta otra realidad, una en la que el mundo necesita de la revelación del Creador. Estándar absoluto de moralidad para guiarnos como humanidad, en donde somos devotos al objetivo supremo, siendo por ende su manual de vida el mejor insumo para depender plenamente de su guía o de lo contrario reinará el caos en nuestro mundo (olám, עוֹלָם).
El Texto de Textos nos revela en El Texto de Textos nos revela en Lucas 5:36, “les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo”.
Oremos para que los mandatos del Creador guíen nuestras vidas.



