
Mi Kabbala – Jeshván 5, 5787 – Viernes 16 de octubre del 2026
¿Voluntad?
El Texto de Textos nos revela en Isaías 9:2, “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos”.
Nuestras intenciones convertidas en deseos (חֲשָׁקִים, jashakim), proyectan en nuestro ser mental motivaciones y búsquedas que tratamos de reflejar en nuestro entorno vital. Sin embargo, una cosa es la realidad que experimentamos en nuestros imaginarios y otra lo que intentamos accionar, por ello, es necesario que Sus chispas de luz, producto de Su palabra, se articulen con las nuestras. Proceso de reorientación desde nuestra conciencia que debemos comprender plenamente para que hasta nuestras percepciones sean diferentes, minimizando todas esas confusiones egocéntricas que oscurecen nuestros días y nos hacen perder el cogobierno de nuestro libre albedrío.
Su voluntad (רָצוֹן, ratzón), desde el principio ilumina lo creado y nos permite recrearnos desde nuestra oscuridad; en Sus imaginarios. Se trata entonces de dejarnos guiar por esas chispas de luz que vibran con Su palabra, para cruzar esta dimensión del pecado que nos separó de Él y poder así retornar voluntariamente a Su lado. Escenario terrenal que nos confunde, debido a esos anhelos fragmentados ilusorios que influyen en nuestro esquema físico-emocional, generando en nuestra racionalidad un velo que nubla nuestro entendimiento, necesitando de Él; que nos cogobierne: que reine (Kéter: Corona).
El mal (רַע, ra) que abrogamos al Creador, es producto de nuestra voluntad (ratzón atzmí) egoísta. Proyección de un libre albedrío que nos hace a Su imagen pero que necesita de Él, para que nuestras elecciones libres no reproduzcan esos deseos egocéntricos que fruto del del pecado nos motivan emociones y relaciones tóxicas, que incluso nos sirven para entender que todo en este mundo es Su obra y que nuestra elección necesita de Su guía, la cual se convierte en luz mediante Su Palabra. Logremos que todo fluya con su energía vital, de manera que el llamado a coexistir armónicamente nos lleve a Él.
Entender sus manifestaciones: Jojmá o Chokmâh (חכמה, sabiduría) a través de la Sefirá, nos debe llenar además de Su comprensión (Biná), para que así como masa crítica propendamos por promover esa armonía que implica vernos, sentirnos y aceptarnos como un todo. Moviendo nuestra voluntad para que los choques energéticos caóticos nuestros se articulen de tal forma que, aprendamos a compartir en lugar de competir. Postura que nos permite reconocer nuestras oscuridades interiores y como seres de luz atender Su voz para integrarnos, acercarnos; armonizarnos. Viendo en esa luz divina ese vínculo que nos reorienta, desde nuestras emociones y nuestra razón, hacia Él.
Nuestra voluntad se convierte en palabra, en luz, en energía en movimiento, que necesita coordinarse con ese vibrar superior, para minimizar el caos y vislumbrar Su armonía, de lo contrario, si no tomamos conciencia y continuamos promoviendo incoherencias fruto de nuestra irracionalidad, terminamos presos y esclavos de una serie de errores que requieren correctivos para transformar nuestras voluntades, en lugar de seguir a Baal o a Belcebú (בַּעַל זְבוּב), quien como alucinación, se apodera de nuestra libertad (bejirá), hasta que aprendamos a distinguir entre lo que está bien o no.
El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 5:6, “humillaos, pues, bajo la poderosa mano del Creador, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.
Oremos para que todo rayo de luz nos invite a amar la Creación.



