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Mi Parashá – Génesis 27:4

La frase inicial “וַעֲשֵׂה־לִּי מַטְעַמִּים” (Va’aseh-li mat’amim, “Y hazme un guiso sabroso”) no solo se refiere a la comida en un sentido literal, sino que, desde una perspectiva cabalística, puede interpretarse como un llamado a preparar algo que nutra no solo el cuerpo, sino también el alma. El acto de preparar comida y servirla a otro se asocia con el concepto de chesed (misericordia), porque implica cuidado y atención hacia las necesidades del otro.

La palabra “מַטְעַמִּים” (mat’amim, “guiso sabroso”) está compuesta por la raíz “טעם” (ta’am), que significa “sabor” o “gusto”, y en cábala se asocia con las percepciones sensoriales y cómo estas afectan el alma. En el contexto de este versículo, se puede ver como un símbolo de la forma en que las experiencias sensoriales (comida, sonido, vista) deben alinearse con el propósito espiritual.

La expresión guiso sabroso, מַטְעַמִּים, tiene un valor gemátrico de 200 (Mem=40, Tet=9, Ayin=70, Mem=40, Yod=10, Mem=40), el cual se asocia con la palabra hebrea “רֵאשׁ” (resh), que significa “cabeza” o “principio”. Esto sugiere que el acto de preparar la comida, en este caso, es fundamental, un comienzo, ya que es parte de la preparación para recibir la bendición.

El concepto de mi alma, נַפְשִׁי (nafshi,), tiene un numérico de 400 (Nun=50, Pe=80, Shin=300, Yod=10), el cual está relacionado con la letra “ת” (Tav), que simboliza el final, la conclusión o el sello. Esto implica que la bendición de Isaac, que proviene de su “alma”, tiene un peso final y definitivo en la vida de Esaú.

Este versículo refleja la importancia de preparar adecuadamente las condiciones para recibir bendiciones. La comida, más allá de su sabor, se convierte en un símbolo de cuidado y dedicación. En un contexto espiritual, podemos ver que las bendiciones requieren un esfuerzo consciente y la creación de un entorno propicio para que estas fluyan.

La referencia a “mi alma te bendiga” (nafshi tevarekhekha) sugiere que la bendición no es solo de palabras, sino que proviene de un lugar profundo dentro del ser, conectado con la esencia misma de Isaac. Por lo tanto, cuando dice “antes de que muera”, no es solo un acto de despedida, sino un reconocimiento de la transferencia de energía y bendición que se realiza antes de dejar el mundo físico.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras acciones y preparativos, por pequeños que parezcan, pueden tener un impacto espiritual significativo. Además, nos muestra que recibir una bendición requiere estar en armonía con nosotros mismos y con el entorno, ya que esto facilita la conexión entre lo terrenal y lo espiritual, promoviendo así un flujo de energía más equilibrado en nuestras vidas.

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