Mi kabbala – 24 Iyar – viernes 31 de mayo del 2024.

¿Parejas?

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 31:10, “mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. 11 El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias. 12 Le da ella bien y no mal todos los días de su vida”.

El concepto de esposo baʻal ַלבַּעַל, tiene varios sentidos pero quizá el más coherente es aquel que nos invita literalmente a una promesa, la cual parte del mismo momento en que el Creador decide que no es bueno que el hombre se encuentre solo y por ello le hace una ayuda idónea en la búsqueda de su perfección, proceso de reintegrarnos que se da solo a través de ese pacto con dicha dama y el Creador. Es por ello, que la mujer tiene como objetivo primordial el unirse al hombre. Encuentro más espiritual que físico, que arroja como resultado el ser uno con el Creador lo que significa que todo se debe integrar a El.

Siendo solo la mujer la única que puede perpetuar nuestras generaciones y extender el mundo, ya que ella es la base del amor, por lo cual en su rol se incluye el de educar y apoyar sus crías. Incluso se dice que la Creación al recibir, Lekabel, לקבל, o sea al ser creada, es femenina, siendo el hombre como tal un elemento auxiliar que existe para ella. Roles que se han ido cambiando y han hecho que ya el mundo no exista en torno a la mujer y que por el contrario, esa parte femenina no pueda indicarle a este planeta masculino cómo actuar correctamente para su beneficio, proyectándonos solamente más confusiones.

El mundo debe moverse hacia la corrección y ellas al ser el último acto del Creador pueden con esa mayor divinidad y Luz guiarlo todo. Y es que así como el Creador es otorgante, es esa luz que además representa la acción masculina, nosotros lo creado somos el receptor, el Kli o vasija, yotzer, יוצר, y proyectamos la acción femenina. Lo que para algunos estudiosos quiere decir que estamos dentro de una dimensión femenina en donde sin embargo como no se comprende esta verdad, hemos llevado a estas damas a verse como inferiores cuando realmente son las dadoras de la misma vida. 

Algunos creyentes consideran que cuando el Creador, Elohim, אֱלֹהִים, realiza una acción masculina, nosotros, los creados, desde el alma del primer hombre y la primera mujer, recibimos de Él y posteriormente realizamos también una acción femenina o una acción de recepción logrando así esa conexión entre dichas partes en pro de la perfección. División inscrita incluso en nuestros genes y que nos aporta más de lo que suponemos, para poder reintegrarnos a una creación plena de Luz, amor y satisfacción infinita en donde esas mujeres son esencia y fundamento. 

Elad אֶלְעָד, como escudo, nos recuerda a los creyentes que debemos comprender que no se trata de posturas distintas ni opuestas sino complementarias indispensables para nuestra armonía, lo que nos permite además a través de ellas acceder más fácil a esa Luz Interior. Haz de Luz que los hombres confundimos por nuestro deseo egoísta de recibir siendo ellas más receptoras, seres que otorgan. No es gratuito que dependamos de mujeres abnegadas, esposas o madres, parejas que nos motivan para no perder ese horizonte en donde gracias a ellas continuamos. Ya que ellas han sido, son y serán las que corrigen el rumbo de los acontecimientos de esta humanidad y nos guían en ese retorno.

El Texto de Textos nos revela en I de Timoteo 3:11, “de igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo”.

Oremos para que las mujeres no pierdan su rol de ser nuestras guías.

Mi kabbala – 24 Iyar – viernes 31 de mayo del 2024.
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