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23/Vier 16 de Dic – 22 (5783)

¿Reinado? 

El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 8:18, “Y clamarĂ©is aquel dĂ­a a causa de vuestro rey que os habrĂ©is elegido, mas Jehová no os responderá en aquel dĂ­a. 19 Pero el pueblo no quiso oĂ­r la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; 20 y nosotros seremos tambiĂ©n como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras”.

La historia en general nos ha denotado cĂłmo nuestros ancestros despreciaron la autoridad suprema del Creador y su reinado, por la bĂşsqueda de alguien que siendo humano rigiera sus destinos. VisiĂłn que no solo nos aleja más del Creador sino que nos lleva a honrar a algunos seres que abrogándose derechos, consolidaron su poder engañoso sobre propuestas de poder y fuerza que lentamente fueron incitándoles a disfrazarse de deidades. 

Nuestro Padre Celestial es Rey ×ž×ś×š, Melej, el Ăşnico que puede conducirnos en la direcciĂłn correcta sin embargo esa histĂłrica desobediencia como producto de seguirnos retroalimentando del árbol del conocimiento nos ha llevado a que nuestros criterios de justicia  se separen de los preceptos y mandatos del Creador y por lo tanto, quienes asumen la autoridad humana, legislen ya no para el bienestar general sino para los intereses de esos pocos que ostentan el poder alejándose asĂ­ del Creador. 

Bajo esa nefasta mirada de investir de autoridad a quienes seducidos por sus egos y bajos deseos no pueden siquiera gobernarse a sĂ­ mismos, pagamos tributo y le damos de lo mejor de nuestros diezmos a quienes poco o nada comprender el verdadero concepto de servicio: de colocar sus dones en pro de los propĂłsitos universales y de sabernos Ăştiles a la misma CreaciĂłn. Errados liderazgos que solo nos han llevado a conflictos y guerras. 

Adicionalmente quienes llegan a estos escenarios de poder suponen equivocadamente que es la fuerza y la promociĂłn de todo tipo de miedos los que les puedan permitir el perpetuarse en esos cargos, buscando adicionalmente que sean sus herederos consanguĂ­neos los que continĂşen con su modelo de desarrollo, tapando sus malversaciones, en lo que terminan considerando como un derecho casi divino a gobernar, ese que ha llevado milenariamente a algunos de estos mal llamados lĂ­deres a sentirse dueños de quienes consideran sus sĂşbditos sin comprender cuál es la razĂłn de ser de su reinado. 

Y son tales nuestras confusiones que algunos han preferido otorgar ese reinado al astro rey solar y otros a la luna en vez de al Ăşnico que realmente tiene autoridad y merece nuestra adoraciĂłn. AsĂ­ que bajo esa lĂłgica quienes reciben la inmerecida responsabilidad de gobernar a otros deberĂ­an comprender que esa tarea es un encargo temporal divino y que incluso si se ve como una supuesta bendiciĂłn esta no es otra cosa que una deuda por pagar que nos obliga a sabernos servidores de los otros antes que buscar ser servidos. 

El Texto de Textos nos revela en Mateo 20:26, “mas entre vosotros no será asĂ­, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Oremos para que nuestro Ăşnico Rey y Señor sea Jesucristo. Â