Mi Kabbala, Elul 8, 5783/Viernes 25 de agosto del 2023.
ÂżDiscipulados?
El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 27:1, “ordenĂł MoisĂ©s, con los ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: GuardarĂ©is todos los mandamientos que yo os prescribo hoy. 2 Y el dĂa que pases el Jordán a la tierra que Jehová tu Creador te da, levantarás piedras grandes, y las revocarás con cal; 3 y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas pasado para entrar en la tierra que Jehová tu Creador te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehová el Creador de tus padres te ha dicho”.
El concepto de discipulado parece que tiene una relaciĂłn directa con el de Sacerdote, cohen o kohen כּהן, tĂtulo que para los creyentes solo puede llevar nuestro Señor Jesucristo como MesĂas y Salvador, por lo cual, ese discipulado nuestro implica que nosotros como pecadores, tenemos gracias a la fe la posibilidad de transformar nuestras existencias a traves de la predicaciĂłn de esas buenas nuevas a quienes nos acompañan en este trasegar, irradiando su misericordia especialmente a quieres no quieren comprender ello.
Es claro que hay quienes consideran que AarĂłn fue el primer sacerdote más segĂşn la Biblia fue Melquisedec rey de Salem, quien allĂ se nombra junto a Abraham, incluso como amigos del Creador, en esa batalla que tuvo que emprender este para rescatar a su sobrino Lot, por lo cual este sacerdote le recibiĂł y a partir de ese encuentro y su bendiciĂłn Abraham le dio el diezmo de todo el botĂn de guerra, práctica que incluso se mantiene hasta nuestros dĂas en donde sacerdotes, pastores, rabinos y demás servidores del Creador reciben como pago por su oficio los diezmos de quienes allĂ se congregan.
Años más tarde, Levi, nieto de Abraham, fue elegido por el Creador para ser el padre de la tribu sacerdotal, cuando la Ley fue dada en el Monte SinaĂ, por lo que los levitas fueron identificados como los sirvientes del Tabernáculo, por ser familia de AarĂłn y por ende de los sacerdotes, convirtiĂ©ndose asĂ en responsables por hacer intercesiĂłn ante el Creador y su pueblo, mediante la ofrenda de los muchos sacrificios que requerĂa la ley, pero con la resurrecciĂłn de nuestro Señor Jesucristo tanto el Lugar SantĂsimo como la ExpiaciĂłn debido a su sangre consolidaron un nuevo Pacto, que ya no requiere, ni de estos ritos, ni de sacerdotes humanos, lo que significa que Él es nuestro Ăşnico sacerdote.
Los Creyentes como discĂpulos tenemos como intercesor al EspĂritu Santo y Él como nuestro Melquisedec o sumo sacerdote se ordenĂł incluso desde el momento que se entregĂł la Ley en el Monte SinaĂ, ya que a diferencia de los sacerdotes levĂticos, se ofreciĂł a sĂ mismo como sacrificio para satisfacer ese pacto por nuestros pecados y a partir de allĂ quienes tenĂan que ofrecer continuos sacrificios ya no lo deben hacer, debido a que Él es, fue y será por Ăşnica y Ăşltima vez sacrificio para la redenciĂłn eterna de todos.
Cada sacerdote era designado de entre los hombres y Él siendo nuestro Creador desde la eternidad, se hizo hombre a fin de sufrir la muerte y servir como nuestro Sumo Sacerdote. AsĂ que como hombre, estuvo sujeto a todas las debilidades y tentaciones que tenemos nosotros, para que pudiera identificarse personalmente con nosotros en nuestras luchas. Hoy por hoy sacerdotes, curas, pastores, predicadores, apĂłstoles o como se quieran llamar no son más que discĂpulos del Creador que predicando su palabra no hacen ningĂşn tipo de sacrificio, solo deben orientar su fe hacia la oraciĂłn y guĂa del EspĂritu Santo.
El Texto de Textos nos revela en Hechos 5:42, “y todos los dĂas, en el templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y predicar a JesĂşs como el Cristo”.
Oremos para que JesĂşs cure nuestras angustias.



