Back

Mi kabbala – Elul 7 – martes 10 de septiembre del 2024

¿Tribus?

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 6:7, “y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”.

La Biblia nos presenta siete grandes patriarcas como son: Adán, padre de todas nuestras generaciones y quien fue hecho a imagen y semejanza del Creador, Enoc, quien fue arrebatado dejándonos dicha esperanza a los creyentes, Noe, quien nos enseñó de la gracia y el perdón a través de la purificación que nos ofrece el sumergirnos en el agua, lo que para los creyentes es recibir el Espíritu Santo, como también de Abraham,  אַבְרָם, padre de la Fe no solo de los Judíos quienes lo imitan con sus sacrificios, sino de los Árabes que a través de su hijo Ismael como creyentes intentan su guía, así esta no concuerde con los mensajes bíblicos que iluminan las nuestras.

El quinto patriarca es Isaac quien fruto de su matrimonio con Rebeca, Rivka, ‘רִבְקָה, la cautivadora, nos dejó la hermosa analogía a quienes así lo quieren entender, que la promesa es para todos, salvación que cumplió en carne propia nuestro Señor Jesucristo, sacrificándose por nosotros, por lo que Rebeca nos representa como Iglesia y el criado que la encontró a ella según esos versículos, Espíritu Santo que nos guía para que nos acojamos a esa fe y nos preparemos como la novia idónea, para la boda con el cordero, quien finalmente integrará en el milenio a toda la familia celestial para retornar al padre.

Siete generaciones que con sus ciclos nos hablan de Sara esposa de Abrahán como la matriarca que marca el rumbo de Israel, tras una vida de 120 años, lo cual nos proyecta el ideal como pueblo, de mantenernos fieles al Creador, hasta que en este paréntesis cronológico terrenal de nuestra secuencialidad humana todo termine y el mismo Señor Jesucristo nos rescate para llevarnos al banquete como iglesia o esposa, unificándonos todos como una sola familia dando así cumplimiento a su promesa, תִּקְוָה, tiqvah.    

Jacob, יַעֲקֹב‎‎, Israel, como pueblo escogido y sus doce hijos, tribus, esclavos en Egipto representan por ende nuestra liberación, esa misma que les dio José quien simboliza al mismo Mesías, quien debe guiar a esos sus hermanos hacia el retorno a su patria celestial, más aunque es probable que existan visiones diversas al respecto del Plan de nuestro Creador, lo cierto es que las siete parábolas que Él expresó, nos dan luces para poder comprender en las siete fiestas Judías, esa revelación de sus misterios gracias al Espíritu Santo que ilumina nuestros entendimientos.

La narración Bíblica como el mismo libro (סֵפֶר, sefer) de nuestras vidas nos denota que somos hijos del Creador y que al permitírsenos recreemos en Su obra a través de nuestras palabras nos doto de esa perspectiva esperanzadora para sabernos guiados por su amor el cual nos ofrece si así lo queremos comprender gracias a este texto sagrado, los detalles no solo de cómo fue nuestro principio, sino de cómo será nuestro final, siendo nuestra obligación aceptar Su invitación para voluntariamente a retornar a su lado, para lo cual contamos los creyentes con el Espíritu Santo.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 16:14, “E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos”.

Oremos para entender con mayor claridad Sus mensajes encriptados.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *