
Mi Parashá – Génesis 13:14
Hay momentos en nuestras vidas en que las revelaciones del Creador se hacen más claras y sus manifestaciones más precisas, fruto de alcanzar una interconexión con Él y Su palabra, para que esta nos guíe como resultado de una plena confianza. Es por eso que cuando ocurre la transformación de Abram, él alza sus ojos (שָׂ֥א נָ֛א עֵינֶ֖יךָ, sa na eineicha) para atender la instrucción divina, un acto de elevación de su conciencia.
Al mirar más allá de nuestras limitaciones terrenales y trascenderlas, podemos abrirnos a nuevas percepciones espirituales de las que antes no nos percatábamos al estar distraídos en esos puntos cardinales, que representan los cuatro mundos cabalísticos: Atzilut, Beriah, Yetzirah y Assiah, o distintos niveles de nuestra existencia y conciencia.
El norte (צָפֹ֥נָה, tzafonah) está asociado con la fuerza de Guevurá (juicio), el sur (נֶ֖גְבָּה, negbah) con Jésed (misericordia), el este (קֵ֥דְמָה, kedmah) con el principio o la creación, y el oeste (יָֽמָּה, yamah) con la finalización o la recepción. Estas perspectivas nos ayudan a vislumbrar, a través de los ángulos de luz, la búsqueda de la totalidad de la creación, donde hallamos más fácilmente las posibilidades espirituales para nuestro crecimiento.
Desde la gematría, podemos entender mejor estos conceptos al interpretar que el norte (tzafonah) tiene un valor de 236, el sur (negbah) uno de 57, el este (kedmah) de 149, mientras que el oeste (yamah) de 55. Estos valores reflejan las energías divinas que fluyen en esas direcciones y la guía que ofrecen.
Lecciones espirituales que Abram estaba destinado a recibir desde cada punto cardinal. Por ello, Lot, al ir hacia el norte (tzafonah), eligió una energía más intensa de juicio, siendo negbah (sur) y yamah (oeste), por sus valores más bajos, los que nos animan, por su suavidad, a buscar esa misericordia y una mayor receptividad.
Este balance entre juicio y misericordia refleja la estructura cabalística del Árbol de la Vida, donde las diferentes sefirot trabajan juntas para crear equilibrio en el cosmos. Sin embargo, si decidimos separarnos para estar más cerca de un punto, podemos obtener, como resultado, una liberación de las influencias materiales y mundanas asociadas a ese tipo de energías que sesgan nuestra visión espiritual.
Al expandir nuestra visión espiritual como Abram, incluso somos liberados de las influencias mundanas simbolizadas por Lot. Así, Abram recibe la capacidad de “ver” más allá de las limitaciones físicas y terrenales, logrando observar la creación en su plenitud. Esta expansión de la conciencia es clave en el camino espiritual para aprender a visualizar no solo lo que está frente a nosotros, sino también las posibilidades espirituales que se extienden en todas direcciones.
La instrucción del Creador a Abram de mirar en todas direcciones también puede interpretarse como una invitación a tomar posesión espiritual de todo lo que le rodea, sabiendo que su camino está alineado con las promesas divinas. Esta enseñanza nos recuerda la necesidad de ampliar nuestra visión espiritual, elevando nuestra conciencia al conectarnos más profundamente con el propósito divino.
En la Kabalá, la guematria y el Zóhar, el libre albedrío es un tema central y complejo que se relaciona con la razón misma por la que el ser humano fue creado y su papel en la corrección espiritual del universo (tikún).
En la Kabalá, el libre albedrío (bejirah chofshit) es el regalo más elevado que Dios (Ein Sof) otorga al ser humano. Está profundamente conectado con el propósito de la creación:
Propósito del alma humana: El alma desciende a este mundo material para rectificar y elevarse, eligiendo entre el bien y el mal.
Dualidad y corrección: El mundo fue creado con una mezcla de luz y oscuridad para permitir al ser humano elegir y, al hacerlo, participar activamente en la reparación del mundo (tikún olam).
La paradoja: Aunque todo proviene de la voluntad divina, el libre albedrío existe en el punto exacto donde el alma humana toma decisiones éticas, especialmente en el ámbito espiritual.
La guematria (interpretación numérica de palabras hebreas) se usa para descubrir significados ocultos. Algunos ejemplos que aluden al libre albedrío:
La palabra “bejirah” (בחירה), que significa “elección”, tiene valor numérico 227.
“Emet” (אמת), “verdad”, tiene valor 441, y es símbolo de alinearse con la voluntad divina. Elegir la verdad implica usar correctamente el libre albedrío.
Un ejemplo famoso en la guematria cabalística es que el valor de “etz hada’at” (עץ הדעת), el Árbol del Conocimiento, está relacionado con la posibilidad de elegir entre bien y mal — el primer acto de libre albedrío humano.
Así, la guematria sugiere que las palabras clave relacionadas con la elección, el conocimiento y la verdad están numéricamente conectadas, lo que refuerza su importancia espiritual.
El Zóhar, texto principal de la Kabalá, habla del libre albedrío en múltiples lugares. Algunos puntos clave:
El Zóhar enseña que el mundo fue creado con la posibilidad del mal precisamente para que el ser humano pueda elegir el bien y así asemejarse al Creador.
Comenta que la libertad de elección es el punto que distingue al ser humano de los ángeles, quienes carecen de elección moral real.
La lucha interna entre el Yetzer Hatov (inclinación al bien) y el Yetzer Hará (inclinación al mal) es el campo de batalla del libre albedrío. El mérito espiritual viene de esa lucha y elección.
En el Zóhar (Parashat Bereshit), se dice que “Todo depende de la elección del hombre”, señalando que incluso en un mundo determinado por fuerzas espirituales, el ser humano puede influir en su destino a través de sus decisiones.
| Tradición | Enfoque del libre albedrío |
| Kabalá | Medio por el cual el alma cumple su tikún y se une al Creador |
| Guematria | Muestra conexiones numéricas entre elección, verdad y conocimiento |
| Zóhar | Campo de batalla espiritual; base del mérito y el ascenso del alma |
aídos del Génesis 6?
No perdamos de vosta que los ángeles no tienen libre albedrío.
En la Kabalá y la tradición judía clásica: Los ángeles son fuerzas puramente espirituales creadas para cumplir misiones específicas.
No tienen un “yo” separado que les permita actuar en contra de su esencia. Su naturaleza es como rayos de una voluntad divina.
Por eso se dice que no tienen libre albedrío: no pueden escoger su camino, solo obedecen.
El concepto de “caída” en la Kabalá y el Zóhar
La “caída” de los ángeles no siempre se interpreta como rebelión voluntaria, sino como un descenso forzado o funcional dentro del plan divino. Veamos: Génesis 6 – “los hijos de Dios”. En el midrash y el Zóhar (Bereshit), se menciona que algunos ángeles descendieron a la Tierra para probar si podían resistir las tentaciones humanas.
Ellos fallaron y se contaminaron con el mundo material, un “descenso” que fue permitido por Dios como parte de una lección cósmica.
El Zóhar dice que Dios permitió esa caída para mostrar que incluso los ángeles no pueden vencer la materia sin ayuda divina.
Samael y los ángeles del mal
Samael, Azazel y otros son considerados por la Kabalá como ángeles destructivos o del juicio (din), no por rebeldía, sino por naturaleza.
Su “oposición” al bien no es libre elección, sino función dentro del sistema divino: equilibrar el bien con juicio, oscuridad con luz.
Estos ángeles “negativos” son parte del Sitra Ajra (“el otro lado”), el sistema de fuerzas que permite el libre albedrío humano.
Así, en lugar de verlos como rebeldes, la Kabalá los interpreta como instrumentos del Creador para mantener el equilibrio universal.
¿Puede un ángel desobedecer?
Desde la óptica cabalística:
No pueden desobedecer por voluntad propia como los humanos, pero pueden ser llevados a actuar de formas que parecen rebeldes porque cumplen un propósito superior.
El Zóhar enseña que todo, incluso el mal aparente, sirve a la voluntad de Ein Sof (la Infinidad Divina).
Por ejemplo, Samael “tienta” no porque quiera, sino porque fue creado para probar a los humanos, lo que permite el mérito espiritual.
Conclusión
| Tema | Explicación cabalística |
| Ángeles sin libre albedrío | No eligen; son aspectos de la voluntad divina |
| Caídas de ángeles | Descensos funcionales o simbólicos, no rebeliones libres |
| Ángeles “rebeldes” | Representan fuerzas de juicio necesarias para el tikún |
| Propósito final | Todo sirve a la unidad y propósito divino, incluso el mal |



