
Mi Parashá – Génesis 13:12
La Biblia es enfática al llamarnos la atención para que revisemos muy bien la intención de nuestras decisiones de vida, ya que estas tienen implicaciones espirituales muy profundas que afectan no solo nuestras experiencias, sino también a ese mundo al que estamos interconectados. Es indispensable no tomar a la ligera ninguna de nuestras decisiones diarias.
Abram elige habitar en la tierra de Canaán, que en la tradición cabalística simboliza una tierra de espiritualidad y promesa divina, un espacio donde las conexiones con lo divino pueden prosperar. Mientras tanto, Lot elige establecerse en las ciudades de la llanura, cerca de Sodoma, un lugar conocido por su corrupción.
La separación entre Abram y Lot simboliza una división espiritual. Abram, el patriarca, está alineado con las promesas del Creador, mientras que Lot, al estar cerca de Sodoma, se asocia con un camino más materialista, en el cual el entorno social y moral es espiritualmente peligroso.
Por ello, el concepto de “plantar la tienda” (vay’ehal) debe interpretarse no solo como un símbolo de asentarse y arraigarse en un entorno, sino también como la decisión de acercarse o alejarse del camino espiritual y de las energías que lo circundan, siendo Sodoma un escenario de juicio y corrupción.
Canaán (כְּנָ֔עַן, Kena’an), con un valor de 190, y סְדֹֽם (Sedom), “Sodoma”, con un valor de 104, nos muestran un contraste numérico que refleja la diferencia espiritual entre estos dos lugares. Canaán es un lugar de promesa divina, mientras que Sodoma representa el juicio y la destrucción, resultado de las vibraciones energéticas producidas por la palabra del Creador, que redefine cada lugar.
Nuestras inclinaciones hacia ciertos entornos van acompañadas no solo de nuestras limitaciones en cuanto a expandirnos espiritualmente, sino también del riesgo de no reconocer lo destructivo de esas decisiones, ignorando las promesas del Creador, quien anhela elevarnos a Su lado.
Al igual que Abram, debemos alinearnos con esas promesas trascendentes, las cuales requieren entornos propicios para nuestro crecimiento espiritual. Algunos ambientes están llenos de corrupción y, por ende, atraen el subsiguiente juicio divino. La tendencia hacia el materialismo refleja nuestra desconexión espiritual.
Debemos revisar cuidadosamente nuestras decisiones, en especial las relacionadas con dónde y cómo establecernos física, emocional y espiritualmente, reconociendo el impacto significativo que estas tienen en nuestro crecimiento personal y espiritual. Por ello, debemos tener en cuenta los lugares donde habitamos y las influencias que fomentan nuestro desarrollo espiritual.
La Kabalá, el Zóhar y la Guematría nos ofrecen claves reveladoras sobre la influencia del lugar en que vivimos sobre nuestro ser integral: físico, emocional, mental y espiritual.
El lugar como “Recipiente” espiritual – Kli
En Kabalá, todo lo creado tiene la estructura de luz (or) y recipiente (kli). El alma es luz; el cuerpo y el entorno son el recipiente.
El lugar donde habitamos es un “kli” externo, que canaliza o limita la luz espiritual que podemos recibir.
Zóhar: “Todo lo que se revela en el mundo inferior depende de su raíz en el mundo superior.”
Esto significa que cada lugar tiene una raíz espiritual, una vibración energética que afecta directamente a quien lo habita.
El concepto de Makom – “Lugar” como uno de los nombres de Dios
En hebreo, “lugar” se dice מָקוֹם (Makom), y es uno de los nombres sagrados de Dios.
“Ein od milvado — אין עוד מלבדו“: “No hay nada fuera de Él” → incluso el lugar ES Él.
Implica que el lugar no es un espacio neutro, sino una manifestación de la Presencia Divina. Algunos lugares permiten más revelación (gilui), otros están más velados (hester).
Guematría de Makom (מקום): מ = 40, ק = 100, ו = 6, ם = 40 (mem sofit)
Total = 186 Este número tiene relación con la palabra “קול” (Kol, voz) = 136 Y también con “עולם” (Olam, mundo) = 146
Esto sugiere que el Makom es donde el “mundo” y la “voz” espiritual se cruzan.
→ El lugar correcto amplifica la voz divina en nosotros.
→ El lugar inadecuado apaga o distorsiona esa voz.
El alma tiene una geografía
El Ari z”l (Isaac Luria) enseña que cada alma está conectada con un lugar específico donde su tikún (corrección espiritual) puede realizarse mejor.
“El alma busca su raíz en el lugar físico.”
Esto se conecta con la idea de que el alma es enviada al mundo a cumplir una misión (shlichut), y necesita un entorno que le permita desplegarse. Algunos lugares lo permiten, otros lo impiden o lo atrasan.
El Zóhar y la energía de la tierra
En el Zóhar, Parashat Lej Lejá (cuando Dios le dice a Abraham “Ve a la tierra que te mostraré”), se revela que:
“No todo lugar permite que el alma florezca.”
Hay lugares con energía de impureza (klipá) que bloquean la conexión espiritual, y otros donde la Shejiná (Presencia Divina) mora más abiertamente.
Por eso, a Abraham se le pide salir de su tierra, porque el crecimiento espiritual requiere a veces un cambio de entorno físico y energético.
Según la Kabalá:
Los lugares atraen o repelen personas y eventos según su carga energética.
Un lugar puede ser un canal de bendición o de obstáculo.
El entorno afecta el estado emocional, el nivel de conciencia, e incluso los pensamientos que emergen.
El Zóhar compara el lugar con un “campo resonante” que afecta la conciencia. Así como ciertas frecuencias hacen vibrar una cuerda, ciertos lugares activan ciertas capas del alma.
En resumen: ¿Qué nos dice la Kabalá sobre el lugar?
| Aspecto | Enseñanza cabalística |
| El lugar es energía | Tiene raíz espiritual, no es neutro |
| Tiene conexión con el alma | Cada alma “resuena” con ciertos lugares |
| Afecta nuestro tikún | Facilita o bloquea nuestra misión |
| Influye en relaciones | Cambia nuestra vibración y atracción |
| Puede ocultar o revelar la luz | Lugares de klipá vs lugares de kedushá |
| Es un nombre de Dios | Makom = manifestación de lo divino |
¿Qué hacer con esto?
Observar cómo te sientes en los lugares: si te expandes o te contraes.
Escuchar la voz interior (kol): si un lugar “resuena” contigo espiritualmente.
Buscar conexión en el entorno: naturaleza, silencio, comunidad, estudio.
Bendecir el lugar donde vives: recitar salmos, encender velas, traer luz.



