
Mi Parashà – Gènesis 13:18
Los actos de Abram nos proyectan profundas enseñanzas espirituales, por lo cual el “levantar su tienda” (וַיֶּאֱהַל, vayehal) y el establecerse en los “robles de Mamré” (בְּאֵֽלֹנֵ֣י מַמְרֵ֑א, be’Elonei Mamré) nos da la idea de esos movimientos que tienen efectos espirituales más allá de los escenarios materiales en los que nos desenvolvemos.
Hay lugares de mayor conexión con lo divino, y los robles de Mamré, escenario de árboles altos y antiguos, simbolizan esa estabilidad y fuerza, que se convierten en pilares de sabiduría y, por ende, en acceso a niveles elevados de conciencia. Fue por ello que Abram edificó un “altar al Señor” (מִזְבֵּ֖חַ לַֽיהוָֽה, mizbéach l’Adonai) como un acto de profunda devoción y reconocimiento de la conexión con lo creado.
Las palabras מַמְרֵ֑א (Mamré), con un valor de 281, חֶבְר֖וֹן (Hebrón), con un valor de 266, y מִזְבֵּ֖חַ (mizbéach), “altar”, con un valor de 57, nos guían, con sus significados, para entender que, fruto del valor numérico más elevado que el de Hebrón, debemos percibir esa señal en la que Mamré como lugar ofrece gran fuerza espiritual para que Abram alcance un nivel superior de conexión divina.
La construcción del altar refuerza esta idea de elevación espiritual, ya que representa un lugar donde las energías del cielo y la tierra se encuentran. El altar, que en la tradición cabalística no es solo un lugar de sacrificio, es un símbolo de elevación espiritual y de entrega completa a lo divino. Por ende, nos subraya la continua búsqueda de Abram por mantener su relación cercana con el Creador, agradeciendo y consagrando el nuevo territorio que ha recibido.
Nuestra tarea diaria en pro de una estabilidad debe enfocarse en nuestra dedicación espiritual, para que, como Abram, levantemos nuestra tienda en los robles de Mamré, buscando esa fortaleza divina y permanencia, fruto de un deseo de enraizarnos en nuestra relación con el Creador, como expresión permanente de nuestra devoción y reconocimiento de gratitud hacia quien solo nos ofrece bendiciones.
El tener un “lugar sagrado” en nuestras vidas, como espacio en donde podamos conectarnos profundamente con lo divino y en donde expresemos nuestra gratitud y devoción, es vital, ya que ese lugar físico de práctica espiritual regular nos ayuda a mantenernos conectados con nuestra fuente espiritual. Se trata, además, de dedicar nuestros mejores tiempos y energía para construir esa profunda relación con el Creador.
En el sentido literal, la tienda se refiere al Mishkán, el santuario portátil que los israelitas construyeron en el desierto según las instrucciones divinas (Éxodo 25–27). Pero para la Cabalá, este Mishkán representa mucho más:
En la Cabalá: El Mishkán es una representación microcósmica del universo. Es también un símbolo del cuerpo humano como morada del alma. Construir la tienda es un acto que revela la luz divina (Or Ein Sof) en el mundo material.
La guematria, el sistema de numerología hebrea, conecta palabras y conceptos por su valor numérico. Algunas relaciones posibles:
La palabra “Mishkán” (משכן) tiene valor 410.
Ese número también está relacionado con el Primer Templo de Jerusalén, que duró 410 años, lo que conecta simbólicamente el templo físico con la estructura espiritual interior.
También, la expresión “Tienda de Encuentro” (Ohel Mo’ed / אהל מועד) tiene valores simbólicos que los cabalistas asocian con las sefirot (emanaciones divinas), especialmente Yesod, la sefirá que conecta el mundo espiritual con el físico.
El Zóhar, el texto central de la Cabalá, dedica muchos comentarios al Mishkán y a su estructura simbólica:
Cada componente del Mishkán (los maderos, el oro, los cortinajes, etc.) se interpreta como una parte del sistema de sefirot.
La Shejiná (Presencia Divina) se “alojaba” en la tienda, lo que representa la unión entre lo superior y lo inferior, el matrimonio místico entre el alma y Dios.
Construir el Mishkán equivale a reconstruir la armonía cósmica que se perdió con el pecado (como el pecado del becerro de oro).
Edificar la tienda también se refiere a elevar la conciencia espiritual, alineando cuerpo, alma y divinidad.
En algunos textos se interpreta como reparar el alma individual y colectiva (tikkún), especialmente el alma femenina (la Shejiná caída).
En la tradición mesiánica cabalística, “reedificar la tienda de David caída” (Amós 9:11) se interpreta como el retorno de la armonía divina al mundo, es decir, la Redención final.
“Edificar la tienda” en la Cabalá, el Zóhar y la guematria no solo se refiere a una construcción física, sino al proceso espiritual de traer la presencia divina al mundo, dentro del alma y dentro de la creación.
Es una metáfora del trabajo interno del ser humano para convertirse en un santuario viviente.
La “tienda” —en hebreo אֹהֶל (Ohel)— es uno de los símbolos más ricos y multidimensionales en toda la Biblia y la tradición mística judía. Desde el punto de vista espiritual, la tienda representa un espacio de encuentro, protección divina, morada del alma, y también transitoriedad en el camino del alma hacia lo eterno.
La tienda aparece en múltiples contextos:
La tienda de Abraham (Génesis 18): espacio de hospitalidad.
La Tienda de Reunión (Ohel Moed): donde Moisés se encuentra con Dios.
Las tiendas de los patriarcas y de Israel en el desierto: espacio de transición y peregrinaje.
“He aquí cuán buenas son tus tiendas, oh Jacob” (Números 24:5): símbolo de santidad del pueblo.
La tienda como santuario interior
En la Cábala, el Ohel representa el espacio del alma donde el ser humano se encuentra con la Luz.
La Tienda de Reunión (Ohel Moed) simboliza el punto de conexión entre el mundo superior (Atsilut) y el mundo inferior (Asiyá).
Es el corazón abierto al Creador, el lugar donde se manifiesta la Shejiná (Presencia Divina).
La tienda como morada del alma en este mundo
El cuerpo humano también es una tienda temporal del alma.
“Pues sabemos que si la tienda terrenal en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio… eterno en los cielos.”
(2 Corintios 5:1, con clara resonancia judía y cabalística)
En este sentido, el alma habita la tienda del cuerpo, en un viaje transitorio por este mundo.
La tienda como hospitalidad y apertura
La tienda de Abraham estaba abierta por los cuatro lados, enseñando que el alma espiritual no se cierra, sino que recibe al otro como reflejo del Creador.
Espiritualmente, vivir en una tienda significa tener una vida abierta, no posesiva, lista para el movimiento, el cambio, la presencia de lo divino.
Gematría y símbolos del Ohel (אֹהֶל)
אֹהֶל (Alef–Hei–Lamed) = 1 + 5 + 30 = 36
36 es un número místico en la tradición judía:
Es el número de los “Lamed-Vav Tzadikim” (ל״ו צדיקים), los 36 justos ocultos que sostienen el mundo.
36 representa la luz oculta (אור הגנוז) del primer día de la creación, que será revelada al final de los tiempos.
Esto indica que la tienda es el lugar donde habita la luz oculta.
El Zóhar (Vayikra 2:3) enseña: “El Ohel (tienda) es el lugar donde el alma se encuentra con la Shejiná, en quietud y ocultamiento, para unirse a la Luz del Creador sin distracción.”
Y también: “El Ohel no es solo una estructura externa, sino un recipiente interno que debe estar vacío de ego para poder ser lleno de la Presencia Divina.”
Así, la tienda simboliza la retirada interior para conectar con la intimidad divina. No es aislamiento, sino encuentro profundo con lo invisible.
El Talmud y las “buenas tiendas de Jacob”
Números 24:5:
“¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus moradas, oh Israel!”
El Talmud (Sanedrín 105b) interpreta esto como referencia a:
Las casas de estudio y oración, que son las tiendas espirituales donde se cultiva la Luz de la Torá.
Cada tienda simboliza un lugar donde la divinidad se hace presente a través del alma en búsqueda.
Reflexión y enseñanza práctica
| Imagen | Significado espiritual |
| Tienda de Abraham | Corazón abierto, compasión, hospitalidad. |
| Tienda de Reunión | Lugar de conexión entre el humano y lo divino. |
| Tienda del alma | El cuerpo como morada temporaria, en movimiento. |
| Tiendas de Jacob | Comunidades que cultivan la luz, moradas de la Torá. |
| Tienda personal | Tu espacio interior de silencio, meditación y encuentro. |
¿Qué significa hoy “vivir en una tienda”?
No te apegas a lo material, porque sabes que tu verdadera casa es la Luz.
Mantienes el alma ligera, lista para moverse si la voluntad divina así lo requiere.
Creas un espacio interior donde puedas escuchar a Dios.
Sabes que incluso en lo transitorio, puedes encontrar lo eterno.



