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Mi Parashà – Gènesis 15:17

El Creador hace un pacto con Abram en donde la imagen del horno humeante y la antorcha de fuego que pasan entre los pedazos de los animales sacrificados simboliza la presencia divina y la formalización del pacto. Estos símbolos representan profundas energías espirituales.

La palabra horno, תַנּוּר (tannur), tiene un valor gemátrico de 656 (ת=400, נ=50, ו=6, ר=200) y simboliza la purificación a través del fuego, un proceso de transformación. El número 656 está asociado con la completitud y la transformación espiritual que ocurre a través de las pruebas. El horno, en este contexto, refleja el poder divino que purifica a través de la experiencia.

La palabra antorcha, לַפִּיד (lapid), con un valor gemátrico de 124 (ל=30, פ=80, י=10, ד=4), representa la luz divina que guía y esclarece el camino. En la cábala, el fuego es un símbolo de la sabiduría divina que ilumina incluso en momentos de oscuridad. El número 124 está relacionado con la revelación y la capacidad de llevar la luz del conocimiento al mundo.

La frase בֵּין הַגְּזָרִים (bein ha-gezarim), que significa “entre los pedazos”, tiene un valor gemátrico de 344 (ב=2, י=10, נ=50, ה=5, ג=3, ז=7, ר=200, י=10, מ=40), lo cual simboliza el pacto que el Creador está haciendo con Abram. El número 344 en la cábala está asociado con la unión de fuerzas opuestas y la capacidad de transformar el caos en orden a través de la alianza divina. Pasar entre los pedazos es un acto que representa la santificación del pacto.

Este versículo es clave en el proceso del pacto entre el Creador y Abram, donde se utiliza un lenguaje simbólico para describir la presencia divina. El horno humeante y la antorcha de fuego son símbolos de Su presencia. El fuego simboliza la purificación y la revelación, mientras que el humo representa lo oculto y lo misterioso. La combinación de ambos refleja la naturaleza dual del Creador como revelador y ocultador.

El hecho de que la antorcha pase entre los pedazos de los animales sacrificados representa la formalización del pacto. En la tradición antigua, pasar entre los pedazos de un sacrificio era un símbolo de compromiso y alianza. Dios, al pasar entre los pedazos, asegura su compromiso con Abram y su descendencia, prometiéndoles la tierra y su protección.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre el concepto de alianza divina y lo que significa hacer un pacto espiritual. En nuestras vidas, los procesos de purificación y transformación a menudo son necesarios para establecer una conexión más profunda con lo divino. El fuego que aparece en el pacto simboliza la luz de la sabiduría y la claridad espiritual que obtenemos cuando enfrentamos nuestras pruebas y superamos nuestras dificultades.

El humo nos recuerda que hay aspectos del plan divino que no siempre entendemos de inmediato. Hay una parte del proceso espiritual que está oculta, pero al mismo tiempo, el fuego ilumina y guía nuestro camino, permitiéndonos avanzar con confianza incluso en momentos de incertidumbre.

El hecho de que el Creador pase entre los pedazos de los sacrificios también nos enseña que los compromisos espirituales requieren acciones simbólicas que sellen la alianza. En nuestra vida cotidiana, esto puede significar realizar actos que refuercen nuestro compromiso espiritual, como la meditación, la oración o acciones de bondad hacia los demás. Estas acciones actúan como los “pedazos” que usamos para formalizar nuestro propio pacto con lo divino.

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