
Mi Kabbala – Jeshván 27, 5786 – Martes 18 de noviembre del 2025
¿Tinieblas?
El Texto de Textos nos revela en Daniel 2:22, “Él es quien revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con Él”.
El concepto de tsimtsum (צמצום) nos habla de una autolimitación del Creador para permitir nuestra existencia, visión que genera nos habla de distintas tonalidades de Su Luz y que incluye esa oscuridad, que como velo oculta Su presencia, propiciando un reflejo que como proceso nos permite conocernos y reconocernos gradualmente como seres de Luz, una vez que movemos nuestra voluntad alineándola con la Suya logrando así que esas chispas iluminen nuestro entendimiento, vibrando así con Su Palabra, la cual posibilita la autolimitación de nuestro lenguaje para poder recrearnos en Su obra.
Contracción que como fuerza divina divide la creación en potencia y acto, energía que se traduce incluso en la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, conceptos que nos llevan a expresiones como af (אַף), que interpretada como constricción nos habla de una auto regulación personal, para que los espejismos y alucinaciones egoístas de nuestra oscuridad no desvíe nuestras intenciones de integrarnos, esas que requieren de Su guía en pro de reorientarnos de esa desconexión inconsciente con Él, ceguera espiritual que cogobierna nuestras percepciones.
Lo que percibimos como tinieblas (afela, אפלה) y que llena nuestros corazones de temores, es en realidad un llamado a buscar Su Luz y Su Amor, con el propósito de trascender de nuestro mundo limitado hacia el infinito, proceso que nos invita a interiorizar Su guía y aprendizajes, los mismos que se presentan como desafíos cotidianos, los cuales explican el por qué nuestra luminosidad interior, es necesaria, ya que esa oscuridad no es más que una dimensión imaginaria donde tenemos la libertad de acercarnos o alejarnos de Él a través de esta Su obra, siendo este mundo el mejor escenario de crecimiento integral.
Profetas como Miqueas (Mikyah, מִכיָה) nos instan a integrarnos al todo a través de nuestros prójimos, ya que somos fragmentos de la esencia lumínica divina, siendo esas interacciones, las que le dan a las vibraciones de Sus chispas de Luz la posibilidad de iluminar nuestros caminos, proceso interior que nos lleva a entender que lo exterior es tan solo un espejismo, en donde nuestra alma logra hacerse consciente de su verdadera esencia y deja de divagar en un mundo que percibe cómo esos entornos como tenebrosos se despejan al cambiar nuestra sesgada interpretación de percibir todo sin Su Luz.
Desde que Eva aceptó el atajo que le mostró la serpiente para sentirse como el Creador, los humanos vivimos del conocimiento del mal, proceso de aprendizaje que nos hace digerir los frutos del árbol prohibido, los cuales nos vinculan con esas tinieblas engañosas y sus espejismos, recordándonos nuestra separación de Él y la necesidad de trabajar interiormente para ascender por esas dimensiones que coexistiendo con nosotros no reconocemos; principios y valores existenciales que como camino (sefirot), nos presentan Sus revelaciones, en pro de retornar a Su lado (deveq, דבק), siendo eso si necesario el trasegar estos asumiendo esas virtudes que iluminan nuestro trasegar.
El Texto de Textos nos revela en Hebreos 1:3, “El Hijo es el resplandor de la gloria del Creador, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas”.
Oremos para que se iluminen nuestras oscuridades.



