
Mi Kabbala – Kislev 30, 5786 – sábado 20 de diciembre del 2025
¿Plegarias?
El Texto de Textos nos revela en Oseas 10:4, “Hablan meras palabras, hacen pactos con juramentos vanos, y el juicio brotará como hierbas venenosas en los surcos del campo”.
Cada letra que pronunciamos si así no lo permitiéramos comprender, tiene un especial valor, ya que contiene señales orientadas por el mismo Creador, de allí que signos como He (ה) del alfabeto hebreo (H del español) nos indica de sus manifestaciones a través de conceptos como “papá”, llamado adicional a nuestra trascendencia, a vivir armónicamente con Su palabra, motivación para que nuestras expresiones gracias a esos signos con que retroalimentamos pensamientos se articulen a Él, conectándonos con Su obra en sus diversas formas: aire, fuego, agua o tierra, ya que allí esta también Su esencia.
Esta quinta letra simboliza por ello una puerta (שַׁעַר־, sha’ar) o ventana para algunos, incluso un peine u horquilla por su forma de mango de tres dientes, en pro no solo de sujetar o desenredar nuestros cabellos, sino de percibir nuestras dificultades como desafíos, finiquitando así con esas expectativas que no nos permiten valorar cada nuevo instante, por no enfocamos en elevarnos hacia el cielo, en donde Él nos espera con brazos abiertos, la tarea es la de mantener una actitud de adoración, de alegría y de desarraigo, para que su fluir nos retorne a Su lado, guiados siempre por el vibrar de Su palabra.
Señal lingüística que con sus sonidos nos proyecta a través de nuestros conceptos una orientación que le da sentido con sus significantes a nuestras vivencias, por lo que esos imaginarnos divinos son los que nos manifiestan esa liberación de un estado del que nos da ideas a través de esos tres trazos, de allí que este signo s enmarca en el mundo por venir (todo, kol, כּיל) en esos tres modos que tiene el alma para hacerse consciente de su verdadera realidad, siendo el pensamiento, hecho acción gracias a la palabra, la que nos posibilita percibirnos como parte, dejándonos de proyectarnos aparte.
Desde la cábala y la gematría esa quinta letra del alfabeto también nos habla de nuestro paso por esta esfera terrenal en donde necesitamos de Su misericordia: Jesed (חסד), la misma que nos habla de Su grandeza. Sexta esfera (Tiferet, תפארת), en donde nos deslumbra además de Su belleza, su amor centro del Árbol de la Vida, el verdadero equilibrio de las otras Sefirot, por lo que se trata no solo de sabernos parte de la simiente de la vida, sino de expandir Su luz, de irradiar Su amor, de crecer y multiplicarnos, lo que como creyentes significa alabarle, servirle, entregar nuestra voluntad indómita.
Trabajar en nuestro Debekut, para apegarnos pero al Creador, implica integrarnos a través de Su obra y así poder llegar al nivel Keter (corona), siendo necesario reconocer la importancia de este Ain o nada, que nos llevara a retornar a ligarnos (ayı̄n, עַיִן) a Su Espiritu, reconociéndonos en Él, razón de ser, humildad (bitul, ביטול) que nos invita ante todo a ser útiles a Su plan alejándonos de esas expectativas egocéntricas para poder así aprender de que todo sucede como debe ser, como el Creador lo planea: auto anulación que nos lleva además a ese estado de luz e iluminación en donde nuestra permanencia eterna nos mantendrá a Su lado sin cuestionarnos siquiera el por qué.
El Texto de Textos nos revela en Santiago 5:12, “Y sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni con ningún otro juramento; antes bien, sea vuestro sí, sí, y vuestro no, no, para que no caigáis bajo juicio”.
Oremos en silencio para poder escuchar al Creador.



