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Mi Parashá – Génesis 18:11

Este versículo describe la avanzada edad de Abraham y Sara, destacando que ya no se encontraban en condiciones de concebir hijos, especialmente Sara, pues su ciclo menstrual había cesado. En la narrativa bíblica, este detalle prepara el terreno para el milagro del nacimiento de Isaac. Desde la perspectiva cabalística, la idea de avanzar en días y la falta de un ciclo natural tienen un profundo significado espiritual: simbolizan la trascendencia de las limitaciones físicas y la manifestación de la voluntad divina más allá de las leyes naturales.

La expresión “y Abraham” וְאַבְרָהָם (Ve’Avraham), cuyo valor gemátrico de “Avraham” es 248 (א = 1, ב = 2, ר = 200, ה = 5, ם = 40), se conecta con la palabra “רְמַח” (Remaj), que significa “lanza” y se relaciona con los 248 mandamientos positivos de la Torá. En la cábala, el nombre de Abraham representa el equilibrio y la totalidad de estos mandamientos. El valor gemátrico de 248 sugiere que Abraham encarna la plenitud espiritual y la manifestación de la voluntad divina a través de la acción y la fe.

Por su parte, Sara, שָׂרָה, cuyo valor gemátrico es 505 (ש = 300, ר = 200, ה = 5), se vincula con la palabra “שֶׁפַע” (Shefa), que significa “abundancia” o “flujo divino”. La cábala nos enseña que Sara es un canal de abundancia y manifestación de la bendición divina en la familia de Abraham. El valor gemátrico de 505 sugiere que Sara simboliza la capacidad de recibir y transmitir la abundancia divina, incluso cuando su cuerpo físico ya no está en condiciones naturales para concebir.

La palabra “ancianos”, זְקֵנִים (Zkením), cuyo valor gemátrico es 207 (ז = 7, ק = 100, נ = 50, י = 10, ם = 40), se relaciona con la palabra “אוֹר” (Or), que significa “luz”. La cábala nos enseña que la verdadera vejez no se define por la debilidad física, sino por la luz y la sabiduría acumuladas a lo largo de la vida. El valor gemátrico de 207 sugiere que Abraham y Sara, aunque ancianos, representan una luz y sabiduría espirituales que trascienden las limitaciones del cuerpo físico.

La expresión “avanzados en años” (בָּאִים בַּיָּמִים – Ba’ím bayamím), cuyo valor gemátrico es 214 (ב = 2, א = 1, י = 10, ם = 40, ב = 2, י = 10, מ = 40, י = 10, ם = 40), se asocia con la palabra “רֶגַע” (Rega), que significa “momento” o “instante”. La cábala nos recuerda que cada momento de vida es valioso y contiene un propósito espiritual. El valor gemátrico de 214 sugiere que la vida de Abraham y Sara, aunque avanzada en años, está llena de momentos de revelación y propósito que continúan manifestándose.

Por otro lado, la expresión “cesar”, חָדַל (Jadal), cuyo valor gemátrico es 42 (ח = 8, ד = 4, ל = 30), está relacionada con el Nombre del Creador de 42 letras, que representa la creación y manifestación de milagros. El valor gemátrico de 42 sugiere que el cese del ciclo menstrual de Sara no es una limitación definitiva, sino un preludio a un milagro que se manifestará a través de la intervención divina.

El “ciclo de las mujeres”, אֹרַח כַּנָּשִׁים (Oraj kanashím), cuyo valor gemátrico es 620 (א = 1, ר = 200, ח = 8, כ = 20, נ = 50, ש = 300, י = 10, ם = 40), se conecta con la palabra “כֶּתֶר” (Kéter), que significa “corona” y simboliza la voluntad divina y el nivel más elevado del alma. La cábala nos enseña que el ciclo de las mujeres, que representa la capacidad de procrear, está relacionado con la voluntad divina de crear vida. El valor gemátrico de 620 sugiere que el cese del ciclo de Sara es una oportunidad para que la voluntad divina intervenga y manifieste un milagro a través de ella.

La cábala nos enseña que el verdadero milagro ocurre cuando trascendemos las limitaciones físicas y permitimos que la voluntad divina se manifieste en nosotros. Este versículo refleja la idea de que la avanzada edad de Abraham y Sara no es una limitación, sino un testimonio de la capacidad del Creador para intervenir y manifestar Su voluntad en cualquier momento y circunstancia.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre la trascendencia de las limitaciones físicas y la manifestación de la voluntad divina en nuestras vidas. La avanzada edad de Abraham y Sara y el cese del ciclo menstrual de Sara no son obstáculos, sino oportunidades para que la voluntad del Creador se manifieste a través de ellos.

Nos recuerda que, en nuestras propias vidas, debemos confiar en la capacidad del Creador para trascender nuestras limitaciones y manifestar Su voluntad en cualquier momento. La cábala y la gematría de este versículo refuerzan la importancia de reconocer la luz y la sabiduría que adquirimos con la experiencia y de mantener la fe en la capacidad del Creador para crear milagros, incluso cuando todo parece imposible desde una perspectiva natural.

Este versículo también nos enseña que cada momento de la vida tiene un propósito y que debemos valorar y aprovechar cada instante para conectar con nuestro propósito espiritual y con la voluntad divina que se manifiesta a través de nosotros.

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