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Mi Kabbala – Tevet 17, 5786 – Martes 6 de enero del 2026

¿Vigilia?

El Texto de Textos nos revela en II de Reyes 20:9, “respondió Isaías: Esta será la señal del Creador para ti, de que el Creador hará lo que ha dicho: ¿avanzará la sombra diez grados o retrocederá diez grados?”

Para entenderle como esa Luz superior, debemos proponernos el vislumbrarle más allá de este universo, el mismo que solo es un reflejo de esa SU realidad, una más lumínica, la misma que se contrajo para generar este espacio “oscuro” en el cual pudiesen irradiarse y proyectarse dichos rayos, que desde nuestra pantalla interior mental nos reproducen ese vacío que además interpretamos como lejanía, la cual llenamos con todo tipo de imágenes pre concebidas que reproducimos como: anhelos, deseos, recuerdos y expectativas, encapsuladas en una memoria (זָכַר, zakár) que captura y memoriza esas alucinaciones.  

Desde el momento que el Creador dijo: hágase la luz (yehi, יְהִי אוֹר), déjalos ser, nos recreó en Su obra, gracias al vibrar de su voz, signos que parten de su propia identidad: Yahweh (יהוה) permitiéndonos a nosotros como hijos el recrearnos a través de palabras, siendo nuestra realidad un reflejo de esos destellos de luz (אור) la misma que genera la movilidad de dichos símbolos lingüísticas en pro que nuestro libre albedrio le otorgue a todo un significado, vivencias que requieren nos acerquemos a esa conciencia divina a través de la Palabra Creadora, para que se renueve nuestro entendimiento.  

Mientras tanto, dormidos (shenah, שֵּׁנָה) en el sueño de nuestra temporalidad terrenal, debemos hacernos conscientes de esa otra dimensión de vida para despertar a Su lado, vigilia, vitalidad o vigor que nos aleja además de esa oscuridad egocéntrica que nos mantiene sometidos y esclavizados hoy, sin comprender siquiera el valor de nuestras vidas, hasta que logremos reconectarnos al presente eterno y continuo que parece imperceptible, necesitando que las mismas imágenes planas que proyectamos, iluminadas por el sol, nos presenten esa parte esencial de un mundo que con sus fotografías reconocemos como nuestra única posibilidad, aferrándonos por ende a esa materialidad.

Retornar (Teshuvá, תשובה) a esa nuestra morada celestial, implica que nuestro proceso mental que captura estas imágenes, les compare y clasifique de otra forma para que tenga como referencia ya no nuestro ordenamiento lingüístico limitado confuso, para el que nos forman desde el mismo vientre de nuestras madres, sino Su palabra, para que así la información que capturamos pueda coincidir con la que ya tenemos en nuestro ADN y esos conceptos finitos humanos nos proyecten esa otra verdad, que incluso a través de esos imaginarios e ilusiones sospechamos y que le dan sentido a nuestro diario devenir.

Jaalam (יַעְלָם Ya’lām) lo oculto, nos llama a recrearnos en la Palabra del Creador religándonos a Él, a través de una relación que nos vincule e integre a Su Luz de la que nos separamos voluntariamente para poder reconocernos como Sus hijos, proceso terrenal para acceder gracias a otra serie de nuevas impresiones divinas, a ese Su reino, reclasificando nuestras propias abstracciones mentales para irnos demostrando así que hay otra realidad a la que también podemos vincularnos al ser guiados por el Espíritu Santo.  

El Texto de Textos nos revela en Efesios 5:15, “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Oremos para poder aprovechar este continuo presente eterno para integrarnos a la Creación.

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