
Mi Parashá – Génesis 18:28
“Quizás falten cinco de los cincuenta justos. ¿Destruirás toda la ciudad por falta de cinco?” Y dijo: “No la destruiré si hallo allí cuarenta y cinco”.
Este versículo es parte del diálogo entre Abraham y el Creador, en el que Abraham negocia la posibilidad de salvar a Sodoma por la presencia de un grupo reducido de justos. El cuestionamiento de Abraham sobre si la ciudad será destruida por la falta de solo cinco justos subraya la importancia que, en la Cábala, tienen las sefirot de Jesed (misericordia) y Guevurá (juicio). Abraham, como representante de la misericordia, busca equilibrar el juicio divino.
“Quizás falten cinco de los cincuenta justos” (Ulai yachserun chamishim hatzadikim chamishah): El número cincuenta, como mencionamos en otros análisis, está relacionado con la sefirá Biná (entendimiento). Aquí, si faltan cinco justos, se sugiere que algo crucial ha sido eliminado del equilibrio espiritual de la ciudad. El número cinco en la Cábala está relacionado con los primeros cinco grados de la creación, y su ausencia sugiere una disfunción en el orden divino.
“No la destruiré si hallo allí cuarenta y cinco” (lo aschit im emtza sham arba’im vechamishah): Dios responde con una expresión de misericordia, demostrando que incluso un número reducido de justos puede salvar a la ciudad entera. En la Cábala, esto refuerza la idea de que las acciones y la presencia de los tzadikim (justos) pueden contrarrestar las energías negativas y restaurar el equilibrio divino.
El valor de “cinco” (chamishah, 353) está relacionado con los primeros cinco grados de la creación y las sefirot asociadas a ellos. La falta de estos cinco justos sugiere una carencia en el equilibrio de las fuerzas espirituales que rigen la ciudad.
Este versículo revela la importancia de la intercesión de los justos y cómo sus acciones pueden equilibrar y redimir a una comunidad entera. Abraham, como canal de la sefirá Jesed (misericordia), aboga por la vida de la ciudad y apela al juicio divino para que este sea moderado por la compasión. Dios, en su respuesta, muestra que está dispuesto a perdonar la ciudad incluso si hay una pequeña cantidad de justos presentes.
La gematría del versículo refuerza esta enseñanza. El número cincuenta (398) sugiere un ciclo completo de redención, y la falta de cinco justos (353) indica que algo esencial ha sido removido del equilibrio divino. Sin embargo, el valor de los “justos” (254) sigue siendo suficiente para evitar la destrucción, mostrando el poder transformador de estos individuos en el destino de la comunidad.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de nuestras acciones justas y cómo incluso una pequeña cantidad de rectitud puede tener un impacto enorme en nuestro entorno. Como Abraham, estamos llamados a interceder y buscar misericordia, equilibrando las energías de juicio y compasión en nuestras propias vidas.



