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Mi Kabbala – Tevet 16, 5786 – Lunes 5 de enero del 2026.

¿Señales?

El Texto de Textos nos revela en II de Crónicas 32:24, “en aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte; y oró al Creador, y Él le habló y le dio una señal”.

Él nos da señales (ót, אות) de esa realidad espiritual manifestándosenos a través de todo, sin embargo, obviamos esos mensajes que nos intercambian cada una de las partícula con las cuales coexistimos en las diferentes dimensiones de las que hacemos parte, información, con la que especulamos y nos desinformamos, debido a un lenguaje limitado y sesgado que nos otorga perceptivas engañosas fruto de esa lejanía con Él, por lo que el propósito de cada vivencia es la de reconocerle y reintegrarnos voluntariamente a Su voluntad, complementando esa unidad infinita, vinculo, que se logra; amándonos, fluir que nos posibilita el integrarnos a Él a través de Su obra.

Amor del que nos habla nuestro Señor Jesucristo como principio rector de la vida y que llevado a esa Su Palabra le da movilidad a todo lo existente, es por ello que desde la primera letra del alfabeto hebreo (א) hasta la última (ת) se nos habla de Su gracia, revelación (et, את) que nos llama a nuestra salvación, esa que dista de nuestra realidad egoísta producto incluso de relecturas que nos ciegan para auscultar otro tipo de conceptos, esos que llevan implícito la necesidad que el mismo Creador se humanara para redimirnos, razón de peso para que revisemos cada signo lingüístico y visionemos ese Alfa y Omega.

Confianza (Bitajón, ביטחון) en Él, que le da sentido a nuestras experiencias y que nos proyecta esas revelaciones gracias a ese amor infinito a través del cual iluminamos nuestro entendimiento para así sabernos parte de Su plan al reconocernos como sus hijos, perspectiva que nos posibilita el sabernos parte de esa otra realidad espiritual que nos dice que una cosa se da a través de otra y que cada intercambio renueva todo lo creado, propuesta que nos aleja de esas alucinaciones mentales y nos llena de nuevos conocimientos para pasar de lo abstracto de dichos imaginarios lingüísticos terrenales a la única verdad de reconocernos como Su esencia, parte de Él.

Asimilar esa verdad nos lleva a que incluso con altibajos emocionales, elevemos nuestro ser para obviar ese pecado que nos aparta de nosotros mismos y que reproduce una forma de pensamiento que solo nos distrae de nuestros verdaderos propósitos y de Sus manifestaciones (jazón, chazoth,חֲזֹת) las cuales son las que nos presentan ese camino de regreso que a través de los destellos de Su palabra, se convierten en llamados para que nuestro entendimiento se haga consciente de nuestra esencia divina, la misma que además esta decodificada en nuestro ADN y que podemos descifrar a través del amor.


Muestro Emmanuel (עִמָּנוּאֵל) nuestro Señor Jesucristo (et), está con nosotros como Palabra de Vida desde siempre, iluminando nuestros senderos, sin embargo nosotros embebidos en conceptos lingüísticos confusos y distracciones mercantiles, no atendemos todas esas manifestaciones y revelaciones divinas, que simplemente están para motivar nuestra acercamiento a Él a través del amor, ese que como vinculo perfecto nace en nuestros corazones y debe irradiarse por todos nuestros entornos y relaciones a diario, siendo necesario eso sí que primero nos acojamos a esas sus señales fraternales.

El Texto de Textos nos revela en I de Juan 4:12, “nadie ha visto jamás al Creador. Si nos amamos unos a otros, el Creador permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu”.

Oremos para que entendamos sus manifestaciones.

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