
Mi Kabbala – Sivan 12, 5786 – Jueves 29 de mayo del 2026
¿Incoherencias?
El Texto de Textos nos revela en Éxodo 24:7, “Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el Creador ha dicho haremos y obedeceremos”.
Hay quienes analizan la Biblia, pero en busca de incoherencias, intentando con sus interpretaciones amañadas desvirtuar las verdades allí planteadas. Desde esa mirada presentan versiones, traducciones y especulaciones que no concuerdan, como por ejemplo, que si el hombre fue creado a imagen y semejanza de su Creador, no es coherente que más adelante se diga que Él le formó del polvo de la tierra. Incorreción interpretativa (מדרש, midrash), que se da al no comprender que todo se creó con Su palabra y que dentro de ese proceso creativo; Él le da nombres a las cosas y gracias a ello, dicha narración habla de varias dimensiones dentro de una eternidad no lineal, al punto, que es el mismo Adán quien luego de ser creado, le da los nombres a los animales; recreando nuestra realidad.
Llamado (Vaikrá, ויקרא) que demuestra que estamos inmersos en esa narración divina, mundo humano de ficción que difiere en esencia en que los seres humanos replicamos a diario otro significado a esos sonidos. Y es que al ser a imagen del Creador, de acuerdo con Su semejanza: hablamos, llamamos, nos recreamos, ya que contamos con esa voluntad para dar forma, lo que en términos generales hace que hoy coexistamos en esa dimensión de las alucinaciones en donde mal utilizamos esa capacidad verbal, consolidando interpretaciones amañadas con nuestras palabrerías mundanas.
Como creyentes debemos leer y releer las escrituras, para contextualizar estas más allá de las diversas analogías y parábolas, logrando más que atender su coherencia contextual, sus mensajes, en pro de nuestro crecimiento integral, ese que producto de nuestras limitaciones, especialmente las idiomáticas y nuestras finitudes físicas, nos impide vislumbrar en su todo esos mensajes de vida, impresos en nuestro Texto Sagrado, los que deben refrendarse en nuestro corazón a la largo (אֲרֻכָּה, arok) y ancho de nuestras vidas.
Nuestro Señor Jesucristo, el verbo, se tuvo que hacer carne para rescatarnos y vivir esa experiencia en Getsemaní (gat-גת), siendo prensado (shemanim, שמנים) cual aceituna por nuestros pecados, padeciendo de esas nuestras cosechas verbales, en pro que a través de la fe podamos prensar dichas ideas y lograr con el aceite de su misericordia iluminar las lámparas interiores de nuestro ser, para que nuestra alma reviva dentro de este mundo, atendiendo ese mensaje de salvación, que no permite tener una interpretación diferente, que debería redundar en amarnos y gracias a ello redimirnos.
El mismo Jeremías (יִרְמְיָה) nos advierte que quien desee hablar de incoherencias Bíblicas, debe más bien vislumbrarse dentro de esos mismos desconocimientos que consolidan nuestras sociedades y con ellas, todo lo que hemos venido construyendo como mentiras, de esas que disfrazadas de verdades científicas le dan sentido a lo que no lo tiene, cuando debemos es dejarnos iluminar de la Sabiduría y Luz el Creador, para que nuestro entendimiento humano pueda comprender estas y otras verdades, que fruto del pecado y de nuestros propios engaños seguimos perpetuando, dejando que nuestras vidas desde esa mirada continúen vacías y sin sentido, ya que se retroalimentan de esos engaños.
El Texto de Textos nos revela en Juan 5:39, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.
Oremos para que el Espíritu Santo nos de el entendimiento requerido para atenderle.



