
Mi Parashà – Gènesis 18:29
En este versículo, Abraham continúa su diálogo con el Creador, reduciendo el número de justos necesarios para evitar la destrucción de Sodoma. Esta interacción refleja el proceso cabalístico de buscar el equilibrio entre el juicio (Guevurá) y la misericordia (Jesed). Abraham, como canal de misericordia, está apelando constantemente para disminuir el peso del juicio divino sobre Sodoma.
“Volvió a hablarle” (vayosef od ledaber elav): El verbo vayosef (“volvió” o “añadió”) sugiere que Abraham está persiguiendo una búsqueda persistente de misericordia. La repetición constante de sus súplicas implica una conexión ininterrumpida entre los niveles superiores del pensamiento y la acción, que en la Cábala se asocian con la intercesión espiritual en nombre de los demás.
“Quizás se hallen cuarenta allí” (ulai immatzeun shenayim ve’arba’im): En la Cábala, el número cuarenta está cargado de simbolismo y se asocia con el período de purificación y transformación. Ejemplos de esto incluyen los cuarenta días que Moisés pasó en el Monte Sinaí y los cuarenta años que los israelitas vagaron por el desierto. Aquí, los cuarenta justos que Abraham propone representan una base espiritual mínima suficiente para evitar la destrucción de la ciudad.
El valor gemátrico de “cuarenta” (arba’im, 323) resalta el proceso de transformación y purificación. En la tradición judía, el número cuarenta se relaciona con períodos de transición y renovación espiritual. En este caso, los cuarenta justos son el umbral mínimo necesario para detener el juicio sobre Sodoma, lo que simboliza una comunidad en proceso de transformación y redención.
El valor de “dos” (shenayim, 400) tiene un simbolismo elevado en la Cábala, ya que 400 está relacionado con la letra Tav, la última del alfabeto hebreo, que representa el final de un ciclo o un período completo. La idea de que “quizás se hallen” cuarenta personas conlleva la posibilidad de completar o cerrar el ciclo de juicio, ofreciendo una oportunidad de renovación.
El valor de “se hallen” (immatzeun, 187) refuerza la idea de buscar lo que está oculto. La posibilidad de encontrar un número suficiente de personas justas para salvar la ciudad simboliza la búsqueda de la luz divina en medio del caos y la oscuridad. En la Cábala, encontrar lo justo en lo caótico es el primer paso hacia la redención y la restauración del equilibrio.
Este versículo refleja el poder de la intercesión y cómo incluso una pequeña cantidad de justos puede evitar el juicio divino. Abraham sigue apelando a la misericordia del Creador, buscando reducir el número de justos necesarios para salvar a Sodoma. En la Cábala, esto refuerza el concepto de Tikun Olam (la reparación del mundo), donde las acciones justas pueden tener un impacto transformador en toda una comunidad.
La gematría del versículo subraya los conceptos de purificación y transformación. El número cuarenta (323) está vinculado a la idea de redención y renovación, mientras que el valor de dos (400) sugiere el fin de un ciclo o la posibilidad de completar el proceso de juicio. El acto de “encontrar” lo justo es el primer paso hacia la corrección del desequilibrio espiritual.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de nuestras acciones justas y cómo nuestras decisiones individuales pueden influir en el bienestar de nuestra comunidad. Como Abraham, estamos llamados a interceder y buscar misericordia, confiando en que el bien que hay en nosotros puede contribuir a la redención de todo lo que nos rodea.



