
Mi Kabbala – Iyar 5, 5786 – Miércoles 22 de abril del 2026.
¿Interdependientes?
El Texto de Textos nos revela en Ezequiel 40:2, “en visiones del Creador, El me llevó a la tierra de Israel y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual, hacia el sur, había una construcción parecida a una ciudad”.
El Día de la Independencia de Israel, llamado Yom HaAtzma’ut o Iom Haatzmaut, es la fecha en la cual se celebra y conmemora la Declaración de dicho Pueblo, que en 1948 retornó como nación soberana, gracia al apoyo de la ONU. Territorio entregado por el mismo Creador en las Sagradas Escrituras y que sigue siendo de disputa con sus vecinos. Por ello, el quinto día de Iyar de acuerdo con el calendario hebreo antes del Yom Hazikarón, Día del Recuerdo de los Caídos en los Conflictos Israel, nos habla de alguna manera como creyentes, del comienzo del final de los días: retorno de nuestro Señor Jesucristo, en donde todos viviremos como una sola familia (מִשְׁפָּט, mishpat).
En los primeros años de Israel, el rabinato decidió conmemorar este día en las sinagogas recitando el Halel (הלל): Salmos de alabanza que se complementan con la lectura de una haftará especial. Texto que se toma de alguno de los libros de los profetas de la Biblia y que hace parte del movimiento religioso sionista en Israel, que creó otro libro de rezos especial: majzor, para celebrar el Día de la Independencia. Después se incluyó el rezo de “Al Hanisim”, “Por los milagros”, que se dice en Purim y Janucá en la liturgia del día. Y además el movimiento Masortí, Conservador, integró Yom Ha’atzmaut en sus conmemoraciones religiosas y publicó una Hagadah diseñada para esa celebración.
Fechas que no solo el judaísmo debe tener en cuenta sino todos los creyentes, por lo que este quinto día del mes de Iyar, también nos reitera que en el año 5708 del calendario Hebreo actual, se plantea la proximidad del Mesías (Māšîaḥ, משיח, ungido) ya que en esta fecha se conmemora la diáspora o Tefutzoth Israel, conmemoración que hacen con servicios especiales en todas las sinagogas, y que nosotros como creyentes debemos atender recordando a diario que el Creador ha venido a nuestro rescate y que, ese que por fe que debemos alabarle por Su gracia, la cual nos retornará como hijos a Él.
No para todos es una fiesta, ya que para algunos judíos, generalmente ultra ortodoxos, la creación de Israel no es un momento central en la historia judía moderna por ello, celebran Yom Ha’atzmaut. Y hay quienes ven ese establecimiento un pecado, ya que el pueblo judío no esperó al Mesías para que los lleve de regreso a la Tierra de Israel. Mas en todo caso estas y otras festividades enriquecen la memoria y los valores judíos a través de experiencias colectivas invitándonos a todos a no perder de vista a nuestro Salvador (יֵ֫שַׁע, yesha) y menos todo lo que significa nuestra redención y rescate.
Isaías (ישעיהו) como profeta, nos llama a los creyentes a orar por Israel como nación, por ese pueblo de los escogidos y como elegidos por la capital espiritual del mundo; Jerusalén, la ciudad santa, anhelando de todo corazón que pronto regrese el Mesías y nos permita a todos los seres humanos vernos como hermanos y así con su reinado establecer esa paz mundial que tanto anhelamos, la cual debe nacer eso sí primero en nuestros corazones para luego expandirse a todos nuestros entornos, gracias a que profesamos y practicamos los mandatos divinos pero sobre todo a que hemos entendido nuestra misión dentro del plan Creador aportándole a esta Su obra.
El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 21:2, “Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, del Creador, preparada como una novia ataviada para su esposo”.
Oremos por Israel y nuestros hermanos judíos.



